Carmen Amaya,” La Capitana”

Carmen Amaya,” La Capitana”

Nació el 2 de noviembre de 1918, en el Somorrostro barcelonés de principios del siglo XX, una barriada muy pobre en una colonia de gitanos, dentro de una barraca de madera. Era hija de Micaela Amaya y del tocador José Amaya “El Chino”, sobrina de Juana la Faraona, hermana de Francisco, Leonor, María, Antonia y Antonio Amaya.

Desde pequeña el flamenco formó parte de su vida. Revolucionó el baile que se hacía hasta entonces. También cantaba, pero su baile acaparaba toda la atención del público. No aprendió a bailar en ninguna academia, sino de su entorno. Cantaba y bailaba en la calle. Desde pequeña se le puso el nombre de “La Capitana”. Debutó con solo seis años en un restaurante de Barcelona llamado Les set portes y al poco actuó en París en el Teatro Palace. Bailó desde muy joven con figuras como Raquel Meller o Carlos Montoya. Ella decía:  “Aprendí a bailar con las olas del Somorrostro”.

Cuando trabajaba en Barcelona fue descubierta por el crítico Sebastian Gash en La Taurina, que era un bar espectáculo. Este escribió un articulo sobre ella muy elogioso:

“De pronto un brinco. Y la gitanilla bailaba. Lo indescriptible. Alma. Alma pura. El sentimiento hecho carne. El “tablao” vibraba con inaudita brutalidad e increíble precisión. La Capitana era un producto bruto de la Naturaleza. Como todos los gitanos, ya debía haber nacido bailando.

Era la antiescuela, la antiacademia. Todo cuanto sabía ya debía saberlo al nacer. Prontamente, sentíase subyugado, trastornado, dominado el espectador por la enérgica convicción del rostro de La Capitana, por sus feroces dislocaciones de caderas, por la bravura de sus piruetas y la fiereza de sus vueltas quebradas, cuyo ardor animal corría pareja con la pasmosa exactitud con que las ejecutaba.

Todavía están registrados en nuestra memoria cual placas indelebles la rabiosa batería de sus tacones y el juego inconstante de sus brazos, que ora levantábanse, excitados, ora desplomábanse, rendidos, abandonados, muertos, suavemente movidos por los hombros.

Lo que más honda impresión nos causaba al verla bailar era su nervio, que la crispaba en dramáticas contorsiones, su sangre, su violencia, su salvaje impetuosidad de bailadora de casta”.

Era una mujer menuda todo nervio y corazón que bailaba de forma salvaje. Logró entre los años treinta y los sesenta universalizar el flamenco. Toda su familia viajaba siempre con ella y el dinero le duraba muy poco. Se convirtió en una estrella. En 1939 actuaba ya por toda la geografía española, actuando entre otros con Conchita Piquer y Miguel Molina.

De ahí salta al cine en la película La hija de Juan Simón y en María de la O. Estalla la Guerra Civil Española y la compañía se traslada al extranjero. Actua en Lisboa y desde allí a Buenos Aires con la compañía de Ramón Montoya y Sabicas. Tanto éxito tuvo, que el segundo dia tuvieron que intervenir las fuerzas de orden público y los bomberos para mantener el orden en las taquillas. Se casó con el

Actuó por todo el mundo Lisboa, Londres, Paris, Argentina, Brasil, Chile, Colombia,Cuba, México, Uruguay, Venezuela. En 1941 viaja a Nueva York y actua en el Carnegie Hall, se alojaba en el Waldorf Astoria el mejor hotel de allí. El Presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt la invita a actuar en una fiesta en La Casa Blanca y la regala una chaqueta Bolera con incrustaciones de brillantes. Interpretó una versión de El Amor Brujo de Manuel de Falla en Hollywood.

Regresa a España en 1947 siendo una figura mundial. Actua en varios países de Europa e incluso en Sudafrica. En Londres, le felicita la reina inglesa y aparece en la prensa con el siguiente texto: “Dos reinas frente a frente”. En 1959 se inaugura La Fuente de Carmen Amaya en  su antiguo barrio.Se casa con Juan Antonio Agüero Gonzalez , un guitarrista de su compañía en 1951.

Su última película fue Los Tarantos en 1963, no llegó a verla en cartel. Ese mismo año falleció a los 45 años por una enfermedad renal, que la aquejaba desde que era niña, siéndole otorgada la Medalla al Mérito Turistico de Barcelona, Lazo de Dama de la Orden de Isabel La Católica y el título de hija adoptiva de Bagur en Gerona. Actualmente está enterrada en Santander en el panteón de la familia de su marido.

En el año 1964, los maestros León y Solano la compusieron la copla Aquella Carmen, que decía: Se murió Carmen Amaya y España entera lloró. En 1966 se inauguró un monumento en el Parque de atracciones de Montjuic , hoy jardines Joan Brossa de Barcelona, en Buenos Aires una calle y en Madrid un tablao “Los Califas

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