“Me trae por la calle de la amargura”

“Me trae por la calle de la amargura”

Me trae o me lleva por la calle de la amargura. Los que hablamos español decimos esta frase cuando algo nos da muchos problemas, dolor, dificultades o un problema repetitivo y de difícil solución.

En la actualidad, existe una calle en Madrid con ese nombre, cerca del paseo de Extremadura. Aunque hasta la mitad del siglo XIX, pegada a la Plaza Mayor, comunicando la calle Mayor con la plaza, hubo otra calle con el mismo nombre y cuyo origen ha dado lugar a distintas teorías :

  •  La primera hace referencia al estado original de la Plaza Mayor ya que antes de ser una plaza estaba ocupada por la Laguna de Luján y por toda la zona crecían numerosas hierbas de sabor amargo. En las afueras de la ciudad amurallada había una laguna denominada de Luján, que por su extensión proporcionó, al ser secada, un espacio de convergencia del nuevo arrabal.  Desde el siglo XIII comienza a surgir un espacio llamado Plaza del Arrabal, en el que se congregan las actividades comerciales de los gremios madrileños. En este espacio se situaría la futura plaza Mayor como encuentro de los caminos de Atocha y Toledo. En el siglo XV Madrid no sobrepasaba los cinco mil habitantes, en tanto que otras ciudades castellanas superaban con creces este número

 

  • La segunda nos lleva a un episodio histórico, el momento en el que Alfonso XI y sus soldados se marcharon a Algeciras para combatir contra los ejércitos árabes para la reconquista. Parece ser que esta calle fue el punto desde donde los combatientes se despidieron  de sus mujeres e hijos. Quienes no pudieron evitar el llanto al ver marchar a sus esposos y padres a la guerra repetían “cuanta amargura”. Ante éste desoladora imagen el Arzobispo de Toledo dijo: “Éste es el sitio de la amargura”.

 

  • La tercera hipótesis habla de que por ésta estrecha callejuela pasaban los prisioneros condenados a muerte  en su trayecto desde la cárcel, situada en la Plaza de la Villa, donde está ahora el Ayuntamiento de Madrid , hasta la Plaza Mayor para ser ajusticiados,  ya que como todas las plazas principales, fue escenario de ejecuciones públicas. Un paseo amargo y con un triste y definitivo final.

 

En 1832 esta vía pasó a llamarse Calle de Siete de Julio a raíz de los sucesos del 7 de julio de 1822, que se desarrollaron en esta calle; y no por algo relacionado con los Sanfermines, sino por otro capítulo sangriento que tuvo lugar aquí, y que aparece recogido en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós que describe así la situación de aquella jornada:

” Ya se sabe que la Plaza Mayor tiene dos grandes bocas,por las cuales respira, comunicándose con la calle del mismo nombre. Entre aquellas dos grandes bocas que se llamaban de Boteros y de la Amargura, había y hay un tercer conducto, una especie de intestino, negro y oscuro: es el callejón del Infierno. Por una de estas tres bocas, o por las tres a un tiempo, tenían los guardias forzosamente que intentar la ocupación de la Plaza, de aquel sagrado Capitolio de la Milicia Nacional, o alcázar del soberano pueblo armado”.
Pero me temo que cuando la gente ve el cartel con esa fecha, ignorando a qué debe su nombre la calleja, piensa en los Sanfermines.

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