Ángela Ruiz Robles, la mujer que inventó el primer Ebook

Ángela Ruiz Robles, la mujer que inventó el primer Ebook

Ángela Ruiz patentó un artilugio que facilitaría la lectura de libros y ayudaría a los alumnos para que no fuesen cargados siempre con ellos. Imaginó un libro que podía haber sido el precursor de los libros electrónicos de hoy en día.

Ángela nació el 28 de marzo de 1895 en Villamanín, León, en una familia acomodada. Su padre Feliciano Ruiz, era farmacéutico y su madre Elena robles, ama de casa. Ángela estudió en la Escuela de Magisterio de León y allí mismo impartió sus clases de taquigrafía, mecanografía y contabilidad mercantil.

Doña Angelita era una mujer con ímpetu. El hermano de una de sus alumnas recuerda que una vez, en las fiestas de Santa Uxía de Mandía, unos jóvenes preguntaron a la profesora si le gustaba montar a caballo. «¡Por supuesto!», contestó. Le ofrecieron uno y estuvo paseando por todo el pueblo con el corcel. Al día siguiente, unos hombres mayores, escandalizados, presentaron sus quejas al alcalde. Menuda intrepidez la de aquella maestra. Poco tiempo después llegó el primer automóvil al pueblo. Lo compraron doña Angelita y su marido, pero al esposo le costó dominar la máquina. Fue ella quien lo entendió y empezó a conducirlo.

Se convirtió en una gran maestra. Trabajó en varios colegios e incluso en alguna escuela llegó a ser directora. Creó su propia academia para adultos y daba clase para los que hacían oposiciones. Llegó a escribir dieciséis libros de gramática, ortografía y taquigrafía y dio conferencias sobre ello.

La enseñanza en aquella época consistía en memorizar y recitar. Ella rechazaba esa pedagogía mecánica, igual que lo hicieron antes Giner de los Ríos, Julián Sanz del Río o Nicolás Salmerón. En 1876, estos intelectuales, en vez de predicar en sus clases lo que el Estado imponía, crearon un proyecto basado en el razonamiento, el método científico y la libertad de cátedra. Era la Institución Libre de Enseñanza (ILE).

El colegio consistía en un aula donde acudían juntos los niños desde los 6 hasta los 12 años. Se sentaban en pupitres de dos. Al entrar rezaban, al salir oraban y, entre medias, estudiaban los evangelios. La tabla de multiplicar, los ríos y las montañas se memorizaban cantando. Aprendían a escribir a lápiz en las cartillas Rayas y, cuando dominaban la técnica, empezaban a usar la pluma y la tinta.

Inventó unos Atlas científico gramaticales. Los atlas se adelantaron de nuevo a su tiempo en su planteamiento pedagógico. El primero era un desplegable en papel, organizado en resúmenes y enlaces que llevaban de unas materias a otras. El segundo fue más ambicioso. La maestra intentó que sus contenidos relacionaran lecciones de ortografía, morfología, fonética y sintaxis con la geografía del país al pasar de una página a otra. Era el actual concepto de enlace o hiperlink. Esta vez los inventos fueron fabricados.

Esa misma idea se ha presentado seis décadas después como algo «novedoso». Un mapa interactivo que une la Wikipedia con Google Translate retoma la idea de enseñar idiomas uniendo palabras con puntos geográficos. Pero la historia a menudo pierde la memoria y cada cierto tiempo presenta como nuevo algo que ya existió.

Ella se fijó en que sus alumnos siempre iban cargados con un montón de libros e imaginó un artilugio que ayudara a su lectura. Su primer invento fue patentado el 7 de diciembre de 1949, pero no logró ningún interés de la comunidad científica. Después el 10 de abril de 1962 patentó lo que se llegó a conocer como su “enciclopedia mecánica”.

Realizó un prototipo real de esta enciclopedia en el parque de artillería del Ferrol. Era un libro participativo, botones para elegir distintas opciones, sonidos y muchos contenidos con textos que relacionaban ideas, los hipervínculos que hoy usamos en Internet.

Se podía colocar tanto en vertical como en horizontal y tenía un esquema en el que se podían incorporar varios idiomas a través de diferentes teclas que también daban pie a incluir las asignaturas de los alumnos. Introdujo un sistema de lentes de aumento que hacía los textos más grandes, para quienes vieran las letras borrosas. Era exactamente lo que hoy consigue el zoom. Todo armado con pulsadores, luces, lentes y bobinas, además de luz y sonido. que hoy en día se parecería a los ebooks o tabletas electrónicas.

En su interior se colocaban unas bobinas con distintas asignaturas, en español, inglés y francés. El alumno cambiaba los carretes cada vez que estudiaba una materia en lugar de cambiar de libro. Esas bobinas hacían el papel de lo que después fue el disquete, el CD, el USB, un archivo digital o una app.

En la parte inferior, dejó un espacio para incorporar tecnologías de sonido y calculadoras cuando las inventaran en un tamaño más discreto al de aquellos primeros magnetófonos de la época.

Recibió muchos reconocimientos en España y otros países como Francia o Bélgica. No se llegó a comercializar. Solo los norteamericanos, exactamente desde Washington, le llegaron a ofrecer en 1970 una propuesta, pero ella la rechazó, esperando quizás una de nuestro país, pero eso no llegó a ocurrir. Como siempre dejamos escapar inventos que normalmente llegan a poner en práctica en otros países.

Inventó un nuevo método taquigráfico, y fue reconocida por su carrera con la distinción de Alfonso X El Sabio en la Exposición Nacional de Inventores Españoles. Recibió además la medalla de plata en la Exposición Internacional de Inventos de Bruselas.

Ángela murió el 27 de octubre de 1975. Un hombre llamado Michael Hart pocas décadas después  inventó el Ebook que conocemos hoy.  Es una lástima que no se comercializara la enciclopedia de Ángela, porque hoy la tendríamos mas valorada, tanto como merecía ese invento que nos hubiese ayudado a muchos a estudiar mejor.

El Ministerio de Economía y Competitividad publicó hace algunos años el libro «Ángela Ruiz Robles y la invención del libro mecánico», que recogía los logros de la española.

Aquí va mi reconocimiento a esta mujer que en la España de la dictadura, solo podía aspirar a ser ama de casa o a lo máximo maestra de escuelas femeninas, se imaginó un libro que podía haber sido el precursor de los libros electrónicos de hoy en día.

Vídeo sobre Ángela Gil Robles

http://www.rtve.es/alacarta/videos/con-ciencia/ciencia-angela-ruiz-robles/2138256/

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