Cervantes,“El manco de Lepanto”.

Cervantes,“El manco de Lepanto”.

Miguel de Cervantes Saavedra

Fue soldado, estuvo cautivo y hace poco tiempo dijeron que habían encontrado su cuerpo. Esta es su historia…

Nació en Alcalá de Henares entre el 29 de septiembre día de San Miguel y el 9 de octubre de 1547, que fue cuando le bautizaron en la Parroquia de Santa María la Mayor.El templo fue parcialmente destruido, al igual que la pila, durante la Guerra Civil. En los restos del templo hay una sala de exposiciones donde se puede ver una réplica de la pila bautismal que tiene trozos de la auténtica.

Tabla de contenido

Miguel y su familia.

Estudios de Miguel de Cervantes.

Cervantes soldado.

Cautiverio del escritor.

Rescate de Cervantes.

Boda de Miguel

Algunas obras del escritor.

Excomunión de Cervantes y adopción de su hija natural.

El Quijote.

Problemas con Isabel, la hija de Miguel de Cervantes.

Otras obras y Segunda parte del Quijote.

Muerte de Cervantes.

Búsqueda del cuerpo de Cervantes.

Galería de fotos.

Vídeo sobre Cervantes.

 

Miguel y su familia

 

Sus padres fueron Rodrigo de Cervantes Saavedra y Leonor de Cortinas. Sus hermanos se llamaban Andrés (1543), Andrea (1544) que fue madre de Constanza de Ovando, y esta adquiere el apellido de su padre Nicolás de Ovando y muere se cree siendo monja el año 1624 en Madrid; Luisa (1546) ingresa a los 18 años en la Orden Carmelitana hasta que muere en 1623 en el Convento de las Carmelitas Descalzas de Alcalá de Henares, Rodrigo (1550), Magdalena (1553) se dice que nace en Valladolid y otros que en Madrid, entra el 8 de junio de 1609 en la Orden Tercera de San Francisco en Madrid y fallece el 28 de enero de 1611, y Juan (1555) de quien se sabe gracias al testamento de su padre.

Se conoce muy poco sobre ellos, porque solo hay menciones en testamentos y en los pleitos que tuvieron su padre y su hermano Miguel. “A las hermanas de Cervantes se las conocía como Las Cervantas, por la vida, digamos, un tanto ligera que llevaban. Las visitas que tenían en casa de amigos, los regalos que recibían”.

En Talavera encontramos parientes suyos. Por ejemplo, en tiempos de Fernando de Rojas residía en Talavera Ruy Díaz de Cervantes, tatarabuelo del escritor. Uno de sus hijos fue canónigo de la Colegial, otro fue alcalde, uno más, Pedro, fue juez en Andalucía, y, al final, otro hermano, llamado Juan. Este era oriundo de la Villa de Osuna, y después se instaló en Alcalá, siendo Juan el abuelo paterno de Miguel de Cervantes Saavedra. Su abuelo Juan era graduado en leyes por Salamanca y Juez de la inquisición,  fue nombrado corregidor por el Conde de Ureña, padre del Duque de Osuna, de quien era la Villa de Osuna.

Por la parte de su madre, su abuelo era magistrado y llegó a ser en algún momento propietario de tierras en Castilla. Se cree que según dice Don Juan Antonio Pellicer que ella podía tener algún parentesco por linea materna con Doña Isabel de Urbina, primera mujer de Lope de Vega.Su fundamento era que Doña Magdalena de Cortinas, natural de Barajas,que estaba a escasas cuatro leguas de Alcalá de Henares, estuvo casada con el Regidor Diego de Urbina, de cuyo matrimonio nació Doña Isabel y Don Francisco de Urbina. Este último escribió el epitafio a Cervantes y que se imprimió a principio del libro de Los Persiles, llamándole insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos.

Don Antonio de Sousa contaba que Miguel descendía de la Ilustre rama que se fijó en Andalucía durante la conquista de Sevilla, la cual se derivaba del famoso Nuño Alonso que fue Capitán en el reino del emperador Alfonso VII  y de la reina Doña Berenguela reyes de Toledo, de Castilla y de León. También fue uno de los dos alcaldes de Toledo, que por aquel entonces había dos en cada pueblo o ciudad, y alcaide del castillo de Mora, que le fue arrebatado por los moros y uno de los conquistadores de Toledo. Tenía una heredad llamada Cervatos, y se cree que a uno de los hijos del tal Alonso se le llamó así y que este derivó al apellido Cervantes

En la partida de bautismo de Cervantes y en los documentos del rescate se refieren a la madre y a la hermana como Doña, lo que hace suponer que eran personas principales, al igual que a su esposa Doña Catalina de Palacios y Salazar. El mismo Cervantes hizo mención de su hidalguía, cuando un tal Alonso Fernández de Avellaneda, que  firma con este seudónimo una continuación apócrifa de El Quijote que se edita en Tarragona, le echó en cara que era tan viejo como el castillo de San Cervantes, a lo  que Miguel respondió:

“La honra puédela tener el pobre, pero no el vicioso: la  pobreza puede anublar a la nobleza, pero no oscurecerla del todo”, y después añadió “al caballero pobre no le queda otro camino que mostrar que es caballero sino de la virtud, siendo afable, bien criado, cortés y comedido y oficioso; no soberbio, no arrogante,no murmurador, y sobre todo caritativo”.

Rodrigo, el padre de Cervantes acosado por las deudas, abandonó Alcalá y viajó a Valladolid, pero estuvo en prisión siete meses a causa de las deudas en 1552. Cuando salió no hubo otro remedio que ponerse a trabajar de cirujano barbero, por lo que se cree que Miguel y sus hermanos tuvieron que viajar por todas las ciudades mas populosas de Castilla.

En 1551 la familia se mudó a los arrabales del convento «Sancti Spiritus», en Valladolid, donde se hallaba la Corte. Por ese entonces, el núcleo familiar de Miguel —con cinco años de edad— estaba formado por sus padres, Rodrigo y Leonor, sus hermanas mayores Andrea y Luisa, el hermano menor Rodrigo, de un año, su abuela paterna y su tía María, madre soltera de una hija llamada Martina.

La insuficiencia de los recursos para sostener a la numerosa familia le generaron deudas que causaron el embargo de los enseres, el menaje y el ajuar doméstico, y su arresto. Sin embargo, recuperó la libertad al demostrar su hidalguía.

Estudios de Miguel de Cervantes

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Se quedaron en Córdoba en 1553, donde dos años después Miguel ingresó en el colegio de los jesuitas. Rodrigo se preocupó por la educación de sus hijos. Miguel fue un lector muy precoz y sus hermanas, cosa muy poco usual en la época incluso entre las clases altas, también sabían leer.

La situación de la familia no era buena y en 1556 Leonor, su madre, vendió el único sirviente que les quedaba y fueron a Sevilla, pues esta ciudad era donde llegaban todas las riquezas que traían de las Indias y además era la tercera ciudad de Europa, detrás de parís o Nápoles, en el siglo XVI.

A los diecisiete años, Miguel se presentaba como un adolescente muy tímido y tartamudeaba. Asistía al colegio de los jesuitas y le gustaba presenciar las representaciones de Lope de Rueda. Esto lo recuerda en 1615 en el prólogo de la edición de sus comedias: «Me acordaba de haber visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y del entendimiento».

Queriendo prosperar, la familia viajó hasta La Villa de Madrid en 1566, ya que Felipe II había convertido en Capital en 1551 y esta había quintuplicado su tamaño y población. Miguel estudió en el Estudio de la Villa, en la calle que llevaba este mismo nombre y que hoy se llama calle de la Villa simplemente, por haber suprimido el nombre de estudio.

El maestro Juan López de Hoyos, el más famoso de todos cuantos pasaron por la institución  fue catedrático desde el 29 de enero de 1568. Era cura de San Andrés y fue cronista de Madrid. Pero lo más importante en la vida de este hombre quizás fue el haber sido maestro de Miguel de Cervantes.

El humanista Juan López de Hoyos, que quizás fuese el que introdujo a Cervantes en la lectura de Virgilio, Horacio, Séneca y Catulo y, sobre todo del humanista Erasmo de Rotterdam, se refiere a él como «nuestro caro y amado alumno». Otros dicen que en la escuela o círculo de López de Hoyos Cervantes había sido profesor y no alumno.

Con él se preparó Cervantes para su ingreso en la Universidad de Alcalá. La inteligencia de Cervantes y las buenas dotes docentes de López de Hoyos hicieron que el resultado fuera bastante bueno. Algún tiempo después, en sus escritos, López de Hoyos llama a Cervantes maestro caro y amado discípulo. El primer trabajo que se conoce de Cervantes como alumno es un soneto en loor de la reina Isabel de Valois en 1568, la que falleció ese mismo año.

En el solar donde existía esta casa del Estudio se levantó un nuevo edificio. A instancias de Ramón de Mesonero Romanos se pusieron en la fachada dos lápidas conmemorativas para perpetuar el hecho de que Cervantes había estudiado allí. Las lápidas fueron costeadas por la dueña del nuevo edificio, condesa de la Vega del Pozo y por el Ayuntamiento y fueron colocadas en 1870.

Cervantes soldado

En 1569 se cree que fue condenado en Madrid por usar las armas cerca de la residencia Real, contra un tal Antonio segura. Se tiene la suposición de que fuera un motivo de alguna relación furtiva con alguna mujer. La pena que se aplicaba era arresto y amputación de la mano derecha. No se sabe si Cervantes huyó ese mismo año de España, pero lo cierto es que en diciembre se encontraba en los dominios españoles en Italia, con un certificado de cristiano viejo y meses después era soldado en la compañía de Diego Urbina. Muchas veces podía ocurrir que si ibas a luchar por el imperio se te conmutara la condena que tuvieses.

Se cree que pasó por Génova a las órdenes de Lope de Figueroa, porque la ciudad aparece descrita en su novela “El Licenciado Vidriera” y después fue a Roma donde fue Camarero donde habría cumplido algunas misiones y encargos.en la casa del Cardenal Acquaviva que era un joven de 24 años a quien dedicó “la Galatea”. Le conocería seguramente en Madrid, porque el cardenal estuvo en Castilla en 1568 unos días en una delegación diplomática.

Algunos autores sugieren que fue entonces cuando se conocieron.y allí habría cumplido algunas misiones y encargos para el Cardenal.Vive una situación “plácida” hasta que de repente solicitan al cardenal información sobre su favorito y éste se ve obligado a pedir a su protegido información sobre él y su familia. Llegada esta información, sus biógrafos señalan que fue plenamente satisfactoria.

Lo curioso es que poco después de tener la información en regla, a Cervantes le entra un enorme fervor patriótico y deja la buena vida romana para enrolarse como soldado raso en los Tercios Viejos.

En la guerra contra el turco, el Imperio español diez años antes había perdido Trípoli, cuarenta y dos barcos y ocho mil hombres. En 1571 Venecia y Roma formaban junto con España la Santa Alianza  el 7 de octubre, al mando de Juan de Austria, el hermanastro bastardo del rey  Felipe II de España vencieron a los turcos en la batalla de Lepanto.

Esta rápida victoria marcó a Cervantes de tal manera que relataría en la primera parte del Quijote las circunstancias de la lucha. En esta batalla recibió tres heridas, una de las cuales inutilizó su mano izquierda y por eso se le nombra como «el manco de Lepanto». Después del horror de la batalla le suceden la incertidumbre y el amontonamiento de almas en el hospital de Mesina, en Sicilia, donde Cervantes convalece de sus heridas. Sicilia es por aquel entonces plaza española, y será cuartel de invierno para la flota de don Juan de Austria.

Entre campañas militares en el Mediterráneo, Cervantes alternará las obligaciones del soldado con la vida desordenada, algunos sobresaltos amorosos y la nocturnidad de las tabernas. Unos meses después se reincorporará a la milicia. Junto con su hermano Rodrigo, entró de nuevo en batalla, esta vez en Corfú y al mando de Juan de Austria.

En 1573 /74 estaba en Sicilia y Nápoles en donde mantuvo relaciones con una joven a quien llamaba «Silena» en sus poemas. Con ella tuvo un hijo, que se llamó Promontorio. Nace según algunas fuentes, en 1575 en Nápoles fruto del romance que mantiene el escritor con “una señora de Nápoles“. El Viaje del Parnaso publicado en 1614, en el capítulo octavo describe a su supuesto hijo. Lo que sabe de él es que vive y ejerce de soldado.

“Llegáse, en esto, a mí, disimulado/ un mi amigo, llamado Promontorio, / mancebo en días, pero gran soldado/. Creció la admiración, viendo notorio/ y palpable que en Nápoles estaba/ espanto a los pasados acesorio/ Mi amigo tiernamente me abrazaba, / y con tenerme entre sus brazos, dijo/ que del estar yo allí mucho dudaba. / Llamóme padre, y yo llaméle hijo/: quedó con esto la verdad en punto/ que aquí puede llamarse punto fijo/Díjome Promontorio: Yo barrunto, / padre, que algún caso a vuestras canas/ las trae tan lejos, ya semidifunto.”

Cautiverio del escritor

En esta época quiso promocionarse al grado de capitán, por lo  que obtuvo dos cartas de recomendación firmadas por Don Juan de Austria y el Virrey de Nápoles en las que se certificaba su valiente actuación en Lepanto para presentarlas ante Felipe II. Su hermano Rodrigo y él partieron en la goleta Sol desde Nápoles el 20 de septiembre de 1575, pero al poco de zarpar el barco tras una tormenta se separó y extravió del resto de la flota. La abordaron a la altura de Marsella tres corsarios berberiscos al mando de un Albanés llamado Arnaute Mamí. Tras un encarnizado combate y la muerte del capitán cristiano, los dos hermanos cayeron prisioneros.

Gracias a las cartas de recomendación pensaron que era una persona importante y con dinero. Lo convirtieron en esclavo y lo mantuvieron apartado del habitual canje de prisioneros y tráfico de cautivos entre turcos y cristianos, que era lo que se hacía en esa época. Esto y su mano lisiada también le salvaron de ir a galeras.

El comercio en Argel era de los mas ricos del mediterráneo. Muchos cristianos pasaban a ser ricos renunciando a su fe. La familia de Cervantes no tenía el dinero para el rescate, por lo que cervantes intentó tres veces fugarse. Primero quería llegar a Oran, que era el lugar mas cercano a los dominios españoles, el segundo fue al año, que coincidió con la que iba a ser la liberación de su hermano, aunque falló pudo despedirse de Rodrigo porque su captor le creía un hombre principal.

En el tercer intento Miguel contrató un mensajero para que llevara una carta al gobernador español de Orán, que fue interceptado, condenado a muerte y empalado, mientras que al escritor se le perdonaron los dos mil azotes, que le correspondían y hubieran ocasionado su muerte. Una vez mas la creencia de que era importante le salvó pero alargó su cautiverio en 1578.

Año y medio después planeó otra fuga, esta vez en compañía del Licenciado Girón de Granada. Fueron delatados por un tal Blanco de Paz y encadenaron a Cervantes y le encerraron durante cinco meses en la prisión de los moros convictos de Argel. Le compró el rey Hassan, que pidió seiscientos ducados por su rescate.

Rescate de Cervantes

Su madre Doña Leonor habiéndose quedado hacía unos seis o siete años viuda, reunió dinero, obtuvo préstamos y en septiembre de 1579 entregó al consejo de las cruzadas cuatrocientos setenta y cinco ducados. Por último unos frailes que ayudaron a la madre pidiendo limosna hasta que consiguieron la cantidad que faltaba y el 19 de septiembre de 1580 fue liberado. Pleiteó contra Blanco de Paz para limpiar su buen nombre y se embarcó para España el 24 de octubre.

Cinco días después, habiendo estado un lustro en cautiverio llegó a Denia y volvió a Madrid. Su familia estaba empobrecida y endeudada en el Consejo de las Cruzadas, debido a su rescate y al de Rodrigo al que salvaron porque Andrea y Magdalena, las dos hermanas de Cervantes, mantuvieron un pleito con un madrileño rico llamado Alonso Pacheco Pastor, durante el cual demostraron que debido al matrimonio de éste sus ingresos como barraganas se verían mermados, y, según costumbre, obtuvieron dotes que fueron destinadas al rescate de Rodrigo, quien saldría de Argel el 24 de agosto de 1577.

Han pasado once años desde que salió de España, y han pasado muchas cosas : se pierde Túnez y se recupera, muere Juan de Austria, nace Felipe III, se anexiona Portugal y la corte se instala en Lisboa. España sigue ensanchando el mundo: Legazpi ha fundado la ciudad de Manila, Mendaña toca las islas Salomón. Y Cervantes sueña con pasar a América.

Boda de Miguel

Cuando volvió Cervantes renunció a su carrera militar, decidió conseguir un puesto de funcionario de Indias pero fracasó. A los treinta y siete años se casó con su novia Catalina Palacios de Salazar, que era de una familia de Esquivias, un pueblo de la Mancha que tenía 18 años y de la cual no tuvo hijos. Contrajo nupcias con Catalina de Palacios el 12 de diciembre en Esquivias.

Mientras tanto tuvo una hija con su amante, la tabernera madrileña, Ana Franca de Rojas una joven casada. Esta niña, Isabel de Cervantes y Saavedra (1584-1652 fue criada por su madre y por su marido Alonso Rodríguez.

La relación entre Ana y Miguel se inicia en febrero de 1584. Él no llevaba ni un año casado. Ana de Villafranca, en cambio, ya llevaba cuatro años con Alonso Rodríguez, con quien se une en matrimonio el 11 de agosto de 1580.

Algunas obras del escritor

 

Meses antes de casarse el escritor había escrito “La Galatea”, una novela al estilo de la Arcadia de Jacobo Sannazaro. El editor Blas de Robles le pagó 1336 reales por el manuscrito. Esto le animó a escribir comedias, aunque sabía que lo tenía complicado al competir con Lope de Vega, que era muy famoso.

Las dos primeras comedias, “La Comedia de la Confusión y El Tratado de Constantinopla”, y “la Muerte de Selim”, desaparecidas las dos, tuvieron un éxito relativo. Fue vencido por Lope de Vega a pesar de las veinte o treinta obras que compuso en esa etapa. Solo conocemos nueve títulos y dos textos, Los Tratos de Argel y Numancia. En 1600 dejó de escribir comedias, aunque volvió a hacerlo al final de su vida.

Entre 1585 y 1600 vivió en Esquivias, pero solía viajar a Madrid solo, allí se veía con escritores de su tiempo, leía sus libros y mantenía una  querella con Lope de Vega. En 1587 ingresó en la Academia Imitatoria, que era el primer círculo literario madrileño y fue nombrado comisario real de abastos, o sea recaudador de especies para la Armada Invencible.

Excomunión de Cervantes y adopción de su hija natural

En Écija se enfrentó con la iglesia y fue excomulgado. En Castro del Rio fue encarcelado en 1592, acusado de vender parte del trigo requisado. Cuando murió su madre en 1594, abandonó Andalucía y volvió a Madrid. Le nombraron recaudador de impuestos, quebró el banquero a quien había entregado mucho dinero y fue a prisión, donde pasó cinco meses esta vez en Sevilla.  En 1598 Isabel es adoptada por la familia a través de Magdalena cuando tenía unos quince años.

“En 1599 se puso al servicio de Magdalena, la hermana de Cervantes, por dos años y por 20 ducados; su tía, además, se comprometía a alimentarla, darle techo y enseñarle a hacer labor y coser”, analiza Terrasa. 

El Quijote

En esta época comenzó seguramente “El Quijote”. Su familia, la mujer, sus hermanas y su hija natural, así como sus sobrinas, siguieron a la corte a Valladolid, hasta que Felipe III ordenó la vuelta a Madrid entre 1604 y 1606.

Se estableció con su familia en el barrio de Atocha; hay constancia de que allí vivía en febrero de 1608. Al año siguiente se mudó a la calle de la Magdalena y después a la calle del León, (llamada anteriormente calle del Mentidero). De allí, en 1612 se trasladó a la calle de las Huertas y después a la plazuela de Matute para finalmente ir a vivir otra vez a la calle del León, a una casa que hacía esquina con la calle de Francos. Todas estas calles conformaban lo que llegó a conocerse como barrio de las musas, pues se puso de moda aquel entorno entre los escritores, actores y actrices del siglo XVII.

A principios de 1605 se editó en Madrid “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. La primera parte de El Quijote tenía seiscientas sesenta y cuatro páginas y muchísimas erratas. Nace en la imprenta de Juan de la Cuesta, en la calle Atocha de Madrid, la novela que cambia la novela. El librero Francisco de Robles, dueño de los derechos, la vende al precio de doscientos maravedíes y medio. No tarda en agotarse, y enseguida se suceden las reediciones, algunas clandestinas. Cervantes tenía cincuenta y ocho años y era muy delgado, tolerante con la familia y poco hábil para ganar dinero.

La fama fue inmediata, pero no ganó dinero apenas con ello. En junio de 1605 toda la familia junto con el escritor, terminaron en la cárcel unas horas por un malentendido. Un caballero fue herido a la puerta de la casa y fue atendido por las mujeres, con tan mala suerte que murió. Las autoridades creyeron que había sido alguien de la familia.

Rápidamente el libro fue muy popular. Animado por el éxito del Quijote ingresó en 1609 en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento, a la que pertenecían Lope de Vega y Francisco de Quevedo. Esto ofrecía a Cervantes la oportunidad de obtener algún protectorado.

Ese año se decretó la expulsión de los moriscos. Su hermana Magdalena ingresó en un convento. Se hicieron testamentos y hubo contiendas; Magdalena excluyó a Isabel, que era la hija natural de Cervantes e incluyó a su sobrina Constanza de Ovando que era hija de Andrea, hermana del escritor, y cervantes renunció a su parte de la finca de su hermano, dejando a Isabel fuera también. Esta hija pleiteó con el propietario de la casa en la que vivía y en ese pleito tuvo el escritor que declarar a favor de Isabel.

Problemas con Isabel, la hija de Miguel de Cervantes

Este rechazo que muestran las hermanas hacia la hija de Cervantes complica la convivencia entre ambas partes. En 1606 Isabel se casa con Diego Sánz del Águila, con quien tiene a su hija Isabel Sanz, que muere dos años después. Varios estudiosos como Krzysztof Sliwa, profesor de la Universidad Tufts en Massachusetts afirman que el padre biológico  de la nieta de Cervantes es Juan de Urbina, amante de Isabel de Saavedra.

“Isabel nunca aceptó pertenecer a la familia Cervantes. Hubo varios enfrentamientos, entre ellos el del matrimonio con Luis de Molina, con quien la casan para mantenerla sujeta. La relación con las hermanas de Cervantes, especialmente con Magdalena no fue ideal. De hecho en el testamento que deja en 1610 ni se nombra a Isabel, y era su tía, la había tutelado desde que llegó”, matiza Pavón, quien señala que todo este ambiente hace que “Isabel desarrolle una personalidad perversa con un espíritu vengativo, de ahí los conflictos judiciales con Juan de Urbina o Luis de Molina, con quien no hace ninguna vida matrimonial ” remarca Pavón.

“Desde su nacimiento hasta 1599 figura como Isabel Rodríguez, porque en la partida de confirmación, Ana Villafranca no declara que es hija natural de Cervantes. Es en 1599 cuando Isabel adopta el apellido de Saavedra y ya en 1608 aparece como Isabel de Cervantes y Saavedra“, explica Emilio Maganto Pavón, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, investigador cervantino y autor del libro Isabel de Saavedra. Los enigmas en la vida de la hija de Cervantes (Ed. Complutense, 2013). En él, el autor aporta más documentación a la investigación llevada a cabo por Luis Astrana Marín en su obra Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra (1958).

Entre las novedades está la partida bautismal de Isabel de Saavedra, “El documento tiene como fecha abril de 1584, meses antes de lo que decía Astrana. Concuerda el año y la parroquia de Ana de Villafranca, que pertenecía a la iglesia de los santos Justo y Pastor”.

Por entonces la familia se unía al concepto de casa, o sea que la casa de Cervantes era la familia de Cervantes.

Otras obras y Segunda parte del Quijote

No consiguió, al igual que Góngora que el Conde de Lemos fuese su mecenas, ya que fue nombrado Virrey de Nápoles. A pesar de ello escribió sin parar. “Las Novelas ejemplares” en 1613. Las Novelas ejemplares parecen condenadas a ser doce, ya sea porque hay dos en una –El coloquio de los perros se incrusta en El casamiento engañoso– o porque durante años se incluyó en la cuenta La tía fingida, hoy descartada, La gitanilla, El amante liberal, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa, El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre, El celoso extremeño, La ilustre fregona, Las dos doncellas, La señora Cornelia.

El Viaje al Parnaso” en verso  lo escribió en 1614. Ese mismo año apareció una segunda parte del quijote que la escribió un tal Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo todavía por desentrañar, firma una continuación apócrifa de El Quijote que se edita en Tarragona. Se dijo que era autentica continuación de las aventuras de este caballero de la triste figura.

Eso le hizo pensar a Cervantes en una segunda parte del Quijote, y en el prólogo incluye una referencia a la afrenta de Avellaneda. Decidió publicar una secuela para vengarse en la que incluía a un personaje del Quijote apócrifo llamado Álvaro Tarfe para ridiculizarle.

Mientras preparaba la publicación de “Las Ocho Comedias y ocho entremeses”,  que nunca fueron representados en 1615, acabó la segunda parte del Quijote y lo imprimieron. A primeros de 1616 terminaba una novela de estilo bizantino: “Los trabajos Persiles y Segismunda”.

Muerte de Cervantes

El 19 de abril de 1616 recibió los Santos Óleos y al día siguiente redactó la dedicatoria al Conde de Lemos, que fue considerada una exquisita y conmovedora expresión autobiográfica:

«Ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…».

Unos meses antes de morir tuvo una recompensa moral y económica: uno de los censores, el Licenciado Márquez Torres le envió una recomendación en la que contaba una conversación que habían tenido en febrero de 1615 con Notables del séquito del embajador francés:

«Preguntáronme muy por menor su edad, su profesión, calidad y cantidad. Halléme obligado a decir que era viejo, soldado, hidalgo y pobre, a que uno respondió estas formales palabras: “Pues ¿a tal hombre no le tiene España muy rico y sustentado del erario público?”. Acudió otro de aquellos caballeros con este pensamiento y con mucha agudeza: “Si necesidad le ha de obligar a escribir, plaga a Dios que nunca tenga abundancia, para que con sus obras, siendo él pobre, haga rico a todo el mundo“».

Ya circulaban traducciones en inglés y en francés desde 1612 del Quijote, y Cervantes supo que con el libro creaba una forma literaria nueva. Supo también que introducía el género de la novela corta en castellano con sus Novelas ejemplares, adivinaría los ilimitados alcances de la pareja de personajes que había concebido. Sus contemporáneos, si bien reconocieron la viveza de su ingenio, no vislumbraron la profundidad del descubrimiento del Quijote, fundación misma de la novela moderna.

Se sabe que bebía mucho vino, y sobre todo bebía agua sin parar, por esto se cree que murió de cirrosis hepática, asociada a una diabetes, por lo de la sed que tenía en todo momento.

Entre el 22 y el 23 de abril de 1616, murió en su casa de Madrid de la calle del León, esquina con la calle Francos (hoy Cervantes). , asistido por su esposa y una de sus sobrinas; envuelto en su hábito franciscano y con el rostro sin cubrir. Al día siguiente fue enterrado en el convento de las trinitarias descalzas, que entonces se llamaba calle de Cantarranas.

El día 2 de ese mismo mes Cervantes había profesado en la Orden Tercera de los franciscanos. Los profesos de esta orden tenían por costumbre y obligación atender, recoger y acompañar al cadáver del hermano muerto y fue esto lo que hicieron con el cadáver del escritor. Lo llevaron desde su casa al cercano convento de las monjas Trinitarias, con un modesto sayal de mortaja y con la cara descubierta, pues esa era la tradición.

A Miguel de Cervantes,
insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos,
a quien llevaron los terceros de San Francisco a enterrar
con la cara descubierta, como a tercero que era“.

Epitafio sobre Cervantes del escritor y poeta Francisco de Urbina
Fue enterrado en aquella casa-convento, sin lápida ni lugar que marcase el sitio. Sólo había allí otro cadáver sepultado, el de sor Lucía de Santa Ana que había muerto el año anterior en clausura.

La mujer de Cervantes al tercer año de entrar en la Tercera Orden de San Francisco se ordenó monja, firmando como Doña Catalina de Salazar Vozmediano. Murió en la calle de los Desamparados el 31 de octubre de 1626 y está enterrada junto a su marido.

En la casa de la calle del León esquina con Francos, en la manzana 228. En el año 1833, el propietario del inmueble, don Luis Franco quiso derribar la casa que estaba muy ruinosa, para edificar una de nueva planta. El 23 de abril de ese mismo año, en el momento en que se procedía al derribo de la casa en cuestión, Ramón de Mesonero Romanos escribió un articulo sobre el suceso y en memoria del escritor, en el único periódico literario de la época.

El artículo llamó la atención del rey Fernando VII quien propuso que se suspendieran las obras para que el Estado comprase el inmueble. Pero el propietario no cedió de ninguna manera y el derribo se llevó a cabo. Una vez terminada la nueva construcción cuya entrada ya no estaría por la calle del León sino por la de Francos, se puso en la fachada un relieve con el busto de Cervantes y una inscripción rememorando su estancia y muerte en aquel lugar. Así mismo se cambió el nombre de la calle de Francos por el nombre de calle de Cervantes. No existe ninguna imagen auténtica de Cervantes. Todas las que se ven o son retratos de otras personas, o creaciones de artistas modernos

Búsqueda del cuerpo de Cervantes

En 2015 un grupo de investigadores se propusieron encontrar su tumba, pasaron un georradar y encontraron un ataúd con las iniciales “M.C.” pero no podía ser el escritor. En marzo de ese año concluyeron que sus restos estaban en un enterramiento común con otras dieciséis personas que estaban en el subsuelo de la cripta.

Unos años antes de la muerte de Cervantes, su fundadora doña Francisca Romero había acondicionado su propia casa para tal evento en la calle de Cantarranas (hoy Lope de Vega). En 1630 cuentan las crónicas que todavía servía como acceso a la iglesia un pobre portal mientras construían una nueva junto a la antigua casa. En ese mismo año se demolió la capilla, el coro y las bóvedas, dando entrada a la nueva iglesia por la calle de las Huertas. En 1697, de nuevo hay cambios y se da un acceso otra vez por la calle de Cantarranas. En todos estos cambios y mudanzas hubo el consiguiente traslado de huesos humanos de los enterramientos, lo que hizo siempre difícil su identificación. Lo bueno es que ninguno de estos huesos salió nunca de allí.

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Estatua de Cervantes en la Plaza de las Cortes de Madrid

En el Quijote confluyen, realismo y fantasía, meditación y reflexión. Cervantes solo conoció los sinsabores de la pobreza y las zozobras del poder, al revés que su personaje, no pudo escapar de su destino.

Galería de fotos


 

Vídeo sobre Cervantes

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13 comentarios en “Cervantes,“El manco de Lepanto”.

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