El Nuevo Mundo de Cristóbal Colón

El Nuevo Mundo de Cristóbal Colón

La expedición castellana que Cristóbal Colón condujo hasta el Nuevo Mundo, inició un encuentro entre dos civilizaciones que cambió la Historia…

Contenido

Cristóbal Colón

Cristóbal Colón en Portugal

Llegada de Colón a Castilla

Las Capitulaciones de Santa Fe

Viajes de Colón a América

Escudo de armas otorgado a Colón

Los viajes menores o andaluces

Testamento de Colón

Muerte del Descubridor y la pugna por sus restos mortales

Conclusiones…

Vídeo de Colón por history_topics

 

 

Cristóbal Colón
se cree que nació en Savona, Génova en 1451, aunque estudios mas recientes dicen que en 1446. Fue navegante, cartógrafo, almirante, Virrey y Gobernador General de las Indias de la Corona de Castilla.

Sus padres serían Doménico Colombo que era maestro tejedor y luego comerciante y Susanna Fontanarossa. De los cinco hijos del matrimonio, dos, Cristoforo y Bartolomeo, tuvieron vocación marinera. El tercero fue Giacomo, que aprendió el oficio de tejedor. Respecto a los dos restantes, Giovanni murió joven y la única hija no dejó rastro.

Su educación literaria fue escasa y se introdujo en la navegación muy joven. Entre 1474 y 1475 habría viajado a la isla de Quíos (Quío o Chío), posesión genovesa en el mar Egeo, como marino y probablemente también como comerciante. Por otra parte, su hijo, Hernando Colón aseguró que su padre aprendió letras y estudió en Pavía, lo que le permitía entender a los cosmógrafos.

 

 

Cristóbal Colón en Portugal

La parte de la historia más documentada de Cristóbal Colón comenzó en 1476, cuando alcanzó las costas portuguesas, al parecer víctima de un naufragio en un combate naval durante la Guerra de Sucesión Castellana.

Viajando rumbo a Inglaterra en 1476, la nave de Cristóbal Colón naufragó en una batalla entre mercantes genoveses y el corsario Casenove, también denominado «Colón el viejo». Se salvó a nado y alcanzó las costas del Algarve. Desde allí partió a Lisboa, en busca de la ayuda de su hermano Bartolomé y de otros conocidos.

Hasta 1485 vivió en Portugal como agente de la casa Centurione de Madeira y realizó numerosos viajes con destinos variados, incluida Génova, Inglaterra e Irlanda. Posiblemente en este viaje, en el año 1477, llegó a Islandia y escuchó rumores de la existencia de otras tierras hacia el oeste.

Parece que también viajó por las rutas que los portugueses frecuentaban en las costas occidentales de África como Guinea y seguramente habría estado en las Islas Canarias, lo cual implica que también conocería la «Volta da Mina», ruta que seguían los marineros portugueses cuando regresaban a su país desde el golfo de Guinea y con ello los vientos alisios del Océano Atlántico.

Entre 1479 y 1480 Cristóbal Colón contrajo matrimonio con doña Felipa Moniz, hija del colonizador de las islas Madeira, Bartolomé de Perestrello, probablemente en Lisboa. Una vez casado vivió en Porto Santo y en Madeira, lo que hace suponer que viajara también a las Azores. Su esposa Felipa, de la clase alta portuguesa, le abrió las puertas para la preparación de su proyecto. En 1480 el matrimonio tuvo un único hijo, Diego Colón.

Entre 1483 y 1485 Cristóbal Colón ofreció por primera vez su proyecto al rey Juan II de Portugal, el cual tras consultar con tres expertos en cosmografía finalmente lo desestimaron. Sin embargo, el monarca portugués no quiso que se cerraran totalmente las puertas para futuras negociaciones y posiblemente concedió mayor interés al proyecto colombino que el que le dio la junta examinadora.

Hernando Colón escribió en su Historia del Almirante que Juan II envió secretamente una carabela siguiendo el rumbo que Colón había indicado, pero regresó sin haber conseguido llegar a ninguna tierra nueva.

Este fracaso, sumado quizás a la muerte de su esposa o quizás también a la campaña lanzada por Juan II de Portugal contra la Casa de Braganza, llevó a Colón a emigrar de Portugal a los reinos de Castilla.

 

 

Llegada de Colón a Castilla

En el vecino monasterio de La Rábida, hizo amistad en primera instancia con fray Antonio de Marchena y años más tarde con fray Juan Pérez, a quienes confió sus planes. Los frailes lo apoyaron y recomendaron a fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel I de Castilla.

En la vecina villa de Moguer también encontró el apoyo de la abadesa del convento de Santa Clara, Inés Enríquez, tía del rey de Castilla y de Aragón, Fernando el Católico. Colón se dirigió a las cortes, establecidas por entonces en Córdoba, y entabló relaciones con importantes personajes del entorno real. Se desconoce cuánto tiempo estuvo en La Rábida. Colón frecuentó el Monasterio de La Cartuja de Sevilla entre 1484 y 1492.

Si bien el Real Consejo rechazó su proyecto, consiguió ser recibido en enero de 1486, gracias al valimiento de Hernando de Talavera, por la reina Isabel, a quien expuso sus planes. La soberana se interesó por la idea, pero quiso que, previamente, un consejo presidido por Talavera, diera un dictamen sobre la viabilidad del proyecto, mientras asignaba a Colón, pobre de recursos, una subvención de la corona.

El Consejo se reunió primero en Salamanca y después en Córdoba y varios años más tarde concluyó que era imposible que fuera verdad lo que decía Colón.Por otra parte, Talavera temía que el viaje propuesto por Colón transgrediera el tratado de Alcáçovas firmado con Portugal y refrendado por bula papal. También parece que las exigencias económicas y políticas expuestas por Colón eran muy altas, como se vio luego en las Capitulaciones de Santa Fe.

La reina llamó entonces a Colón, diciéndole que no descartaba totalmente su plan. Mientras el navegante esperaba, se dedicó a vender mapas y libros para mantenerse económicamente. Conoció en esa época a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, que vivía con un primo y trabajaba como tejedora.

Nunca se casaron, aunque a su muerte Colón le legó su fortuna e hizo que su primer hijo, Diego, la tratara como a su madre verdadera. Tuvieron un hijo, Hernando Colón o Fernando Colón, quien viajó con su padre a América en su cuarto viaje y años más tarde escribió la Historia del Almirante Don Cristóbal Colón.

Colón pasó nuevamente a Portugal, con el consentimiento de los soberanos, para negociar sobre temas que se desconocen. Allí pudo asistir al regreso de Bartolomeu Dias del viaje en el que había descubierto el cabo de Buena Esperanza, extremo sur de África tras el cual se abría a los portugueses la vía marítima a la India por el océano Índico.

Colón, a la vuelta a Andalucía, acudió a proponer su proyecto al duque de Medina Sidonia, que lo rechazó, y después a Luis de la Cerda, duque de Medinaceli, quien se mostró interesado y acogió a Colón durante dos años en su palacio de El Puerto de Santa María. Sin embargo, al ser consultada, la reina mandó llamar a Colón y le prometió ocuparse de su plan tan pronto como se terminara la conquista de Granada.

Las arcas de los monarcas, debido a las distintas campañas bélicas y en especial la desarrollada durante la Guerra de Granada —que culminó exitosamente la Reconquista con su toma por los cristianos—, no pasaban por sus mejores momentos. Es por ello que Luis de Santángel, escribano de ración, se ofreció a prestar el dinero que le correspondía aportar a la corona, 1 140 000 maravedís. Consta en el Archivo de Simancas la devolución de esta cantidad a Luis de Santángel.

 

 

Las Capitulaciones de Santa Fe

Las negociaciones entre Cristóbal Colón y la Corona se realizaron a través del secretario de la Corona de Aragón, Juan de Coloma, y de fray Juan Pérez, en representación de Colón. El resultado de las negociaciones fueron las Capitulaciones de Santa Fe, del 17 de abril de 1492:

  • El título de Almirante en todas las tierras que descubriese o ganase en la mar Océana, con carácter hereditario y con el mismo rango que el Almirante de Castilla.
  • El título de virrey, también hereditario y gobernador general en todas las islas o tierras firmes que descubriera o ganara en dichos mares, recibiendo el derecho de proponer ternas para el gobierno de cada una de ellas.

 

  • El diezmo, o el diez por ciento del producto neto de la mercadería comprada, ganada, hallada o trocada dentro de los límites del Almirantazgo, quedando un quinto para la corona.

 

  • La jurisdicción comercial de los pleitos derivados del comercio en la zona de su almirantazgo, según correspondiese a tal oficio.

 

  • El derecho a contribuir con un octavo de la expedición y participar de las ganancias en esa misma proporción.

 

El contenido de las Capitulaciones se desarrolló en una carta de merced fechada a 30 de abril de 1492, en la que se condicionaba la concesión a Colón del título de almirante a que efectivamente descubriera y ganara nuevas tierras y se le daba a Colón el tratamiento de don.

Se despacharon, además, diversas cédulas para la organización del viaje:

  • Según una de ellas, Colón sería Capitán Mayor de la Armada, constituida por tres navíos.

 

  • Otra cédula era una Real Provisión dirigida a ciertos vecinos de la villa de Palos y decía que debían proporcionar dos carabelas equipadas y tripuladas como pago de una sanción impuesta a dichos vecinos.

 

  • Una tercera real provisión concedida a Colón, por los Reyes Católicos, obligaba a las villas de las costas andaluzas, y por medio de una comisión posterior dirigida a la villa de Moguer, a ceder dos barcos a la empresa descubridora.

 

Cristóbal Colón ejecutó esta Real provisión en el Puerto de la Ribera de esta localidad, embargando dos barcos en presencia del escribano Alonso Pardo, embarcaciones que más tarde fueron desechadas.

 

 

Viajes de Colón a América

El Almirante realizó un total de cuatro viajes a lo que hoy se conoce como América:

  • En el primer viaje zarpó del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 y, pasando por las Islas Canarias, donde estuvo desde el 9 de agosto al 6 de septiembre, llegó a las Indias al descubrir las Islas Bahamas el 12 de octubre y posteriormente también las islas La Española —actual Santo Domingo— y Cuba. Volvió de La Española el 4 de enero, llegando a Lisboa el 4 de marzo y a Palos el 15 de marzo de 1493.

 

  • En el segundo viaje partió de Cádiz el 25 de septiembre de 1493, saliendo de Hierro el 13 de octubre y llegando la isla Guadalupe el 4 de noviembre, descubriendo y explorando Puerto Rico y Jamaica. Regresó a Cádiz el 11 de junio de 1496.

 

  • En el tercer viaje zarpó el 30 de mayo de 1498, desde Sanlúcar de Barrameda, haciendo escala en Cabo Verde, de donde zarpó el 4 de julio, y llegó el 31 de julio a la isla Trinidad. Exploró la costa de Venezuela. El 27 de agosto llegó Francisco de Bobadilla quien, con poderes de los reyes, encarceló en un barco a los tres hermanos Colón el 15 de septiembre y los envió encadenados a la península a mediados de octubre, llegando a Cádiz el 25 de noviembre de 1500.

 

  • En el cuarto viaje, salió de Sevilla el 3 de abril de 1502 y llegó a La Española el 29 de junio. El 17 de julio desembarcó en la actual Honduras y volvió el 11 de septiembre desde Santo Domingo, llegando el 7 de noviembre a Sanlúcar de Barrameda.
    En abril de 1493, Colón fue recibido por los Reyes Católicos en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra,, en Badalona, cerca de Barcelona (otras versiones indican que dicho encuentro se produjo en el Saló del Tinell, en Barcelona), donde explicó su llegada por el oeste a lo que él creía era la India.

 

Varios años después los europeos irían dándose cuenta de que las tierras a las que había llegado Colón no estaban conectadas por tierra con Asia, sino que formaban un continente distinto, al que a partir de 1507 se le empezaría a llamar América.

 

 

Escudo de armas otorgado a Colón

El 20 de mayo los reyes Fernando e Isabel, entre los premios y dignidades otorgados a Colón le concedieron esta ampliación de su escudo de armas primitivo:

El Castillo de color dorado en campo verde, en el cuadro del escudo de vuestras armas en lo alto a la mano derecha; y en el otro cuadro alto a la mano izquierda un León de púrpura en campo blanco rampando de verde, y en el otro cuadro bajo a la mano derecha unas islas doradas en ondas de mar, y en el otro cuadro bajo a la mano izquierda las armas vuestras que soliades tener. Las cuales armas serán conocidas por vuestras, e de vuestros fijos e descendientes para siempre jamás.

El escudo concedido por los reyes fue modificado pronto por los Colón, si bien estas alteraciones fueron hechas de motu propio, así en 1502 en la publicación del Libro de los Privilegios se imprimió en la portada un nuevo escudo. Éste presenta las siguientes diferencias con el escudo oficial:

Las armas del primer y segundo cuartel fueron modificadas para representar las del Reino de Castilla y las del Reino de León, las islas del tercer cuartel fueron modificadas acompañándolas de una «tierra firme» en punta, con el fin de añadir las nuevas tierras continentales ya descubiertas, y el cuarto cuartel colocaron cinco anclas para señalar su dignidad de Almirante, pero no derechas, sino tumbadas hacia la derecha; las armas primitivas, las que «soliades tener» según el decreto real, fueron trasladadas a un «entado» inferior.

 

 

Los viajes menores o andaluces

Pese a la intención del almirante Colón de reservarse el monopolio de la conquista y colonización de las tierras a las que había llegado, la Corona no tenía esas ideas. De esta forma capituló las condiciones de nuevos viajes, cuyo objetivo era descubrir tierras desconocidas para los europeos y en ningún modo colonizarlas.

Estos viajes se desarrollaron entre 1499 y 1519. Entre ellos cabe destacar los siguientes:

  • Alonso de Ojeda y Américo Vespucio, cuyo nombre a la postre dio la denominación nombre al continente, llegaron hasta la actual Venezuela en 1499 y recogieron noticias sobre riquezas. Estas noticias fueron investigadas por otros marinos, que al final encontraron depósitos de perlas. Su intento de evadir el puerto andaluz para no declararlas les costó una condena.

 

  • En el mismo año, 1499, Vicente Yáñez Pinzón se convirtió en el primer europeo en llegar al río Amazonas y, según diversos historiadores, se le debe considerar el verdadero descubridor del Brasil. Volvió a la península el 30 de septiembre de 1500 con un cargamento de una madera muy cotizada denominada palo Brasil.

 

  • En una nueva capitulación, firmada con el rey Fernando el Católico, el 5 de septiembre de 1501, le nombró capitán y gobernador de Santa María de Consolación hasta la desembocadura del río Amazonas, pero no volvió a la zona.

 

  • En el año 1508 volvió al Caribe con la misión de buscar un paso al Océano Pacífico, exploró toda la costa de Centroamérica y de la península de Yucatán, estableciendo el primer contacto con la civilización maya.

Estos viajes, si bien fueron limitados en sus objetivos, aportaron gran información a la Corona de España.

 

 

Testamento de Colón

El 19 de mayo de 1506, un día antes de su muerte en Valladolid, Cristóbal Colón redactó su testamento ante Pedro de Inoxedo, escribano de cámara de los Reyes Católicos. Dejó como testamentarios y cumplidores de su última voluntad a su hijo Diego Colón, a su hermano Bartolomé Colón y a Juan de Porras, tesorero de Vizcaya.

En ese documento Colón, que se autotituló almirante, virrey y gobernador de las islas y tierra firme de las Indias descubiertas y por descubrir, estableció lo siguiente:
“Yo constituí a mi caro hijo don Diego por mi heredero de todos mis bienes e ofiçios que tengo de juro y heredad, de que hize en el mayorazgo, y non aviendo el hijo heredero varón, que herede mi hijo don Fernando por la mesma guisa, e non aviendo el hijo varón heredero, que herede don Bartolomé mi hermano por la misma guisa; e por la misma guisa si no tuviere hijo heredero varón, que herede otro mi hermano; que se entienda ansí de uno a otro el pariente más llegado a mi linia, y esto sea para siempre. E non herede mujer, salvo si non faltase non se fallar hombre; e si esto acaesçiese, sea la muger más allegada a mi linia”.

De donde se entiende que tiene dos hijos, Diego y Fernando, y que el heredero es el primogénito, según la costumbre al uso. Manifiesta asimismo que doña Beatriz es la madre de Fernando, lo que atestigua que nunca se casaron.

En el testamento Colón se quejó de la pequeña cantidad —un cuento (millón) de maravedíes— que los Reyes Católicos habían puesto en 1492 para la empresa del descubrimiento, debiendo él mismo contribuir con capital para el viaje. No obstante, es falso el mito inventado por su hijo Hernando y propagado por Bartolomé de las Casas de que Colón muriese pobre. Su situación económica al final de su vida era la de un millonario, con rentas anuales estimadas en unos 8.000 pesos (unos cuatro millones de maravedíes).

 

 

Muerte del Descubridor y la pugna por sus restos mortales

Cristóbal Colón falleció en Valladolid, el 20 de mayo de 1506. Tras su muerte, su cuerpo fue tratado con un proceso llamado descarnación, mediante el cual se quitó toda la carne de los huesos.

Se le enterró inicialmente en el Convento de San Francisco en Valladolid y, posteriormente, sus restos fueron trasladados a la capilla de Santa Ana del Monasterio de la Cartuja en Sevilla en 1509. Se encargó del traslado el mercader florentino Simón Verde, amigo de la familia.

En 1523, por deseo de su hijo Diego Colón, éste dispuso en su testamento que tanto sus restos como los de su padre fueran trasladados y enterrados en la catedral de Santo Domingo.

Los trámites relacionados con el cumplimiento de la voluntad testamentaria de Diego Colón estuvieron a cargo de su viuda, la virreina María Álvarez de Toledo, quien a través de los buenos oficios de la reina Isabel, solicitó y obtuvo del rey Carlos I de España la autorización para que en la capilla mayor de la catedral de Santo Domingo fueran trasladados y enterrados Cristóbal y Diego Colón. María, el 2 de junio de 1537, amplió el derecho a favor de su hijo Luis Colón.

Cuando María redactó su testamento, los restos de ambos personajes ya estaban en la dicha catedral ya que María pidió que su cuerpo no fuera enterrado en la misma sepultura de su marido Diego sino debajo de él, en el suelo de la capilla, junto al presbiterio del altar mayor.

Los restos mortales de Cristóbal Colón permanecieron sepultados en Santo Domingo por más de dos siglos.

Tras la conquista de la isla de Santo Domingo en 1795 por los franceses, se trasladaron a La Habana y, tras la guerra de independencia cubana en 1898, sus restos fueron trasladados a bordo del crucero Conde de Venadito hasta Cádiz y desde allí hasta Sevilla por el aviso Giralda con destino a la Catedral de Sevilla, donde reposan en un suntuoso catafalco.
Posteriormente, se produjo una controversia sobre el destino final de los restos de Cristóbal Colón, tras aparecer en 1877, en la Catedral de Santo Domingo, una caja de plomo que contenía fragmentos de huesos y que llevaba una inscripción donde se leía «Varón ilustre y distinguido Cristóbal Colón».

Esos restos permanecieron en la catedral de Santo Domingo hasta 1992, año en el que fueron trasladados al Faro a Colón, un monumento faraónico construido por la República Dominicana para homenajear y conservar los restos que se suponen también de Colón.

Al parecer, en el momento de exhumar el cuerpo de la catedral de Santo Domingo no estuvo muy claro cuál era exactamente la tumba de Cristóbal Colón, debido al mal estado de las tumbas, con lo que resulta al menos probable que solo se recogieran parte de los huesos, quedando la otra parte en la catedral de Santo Domingo. Todavía faltan estudios que sean más concluyentes al respecto.

El 1 de agosto de 2006 el equipo de investigación dirigido por José Antonio Lorente, médico forense y director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, que estudió los restos óseos atribuidos al almirante que están en la catedral de Sevilla desde 1898, confirmó que «sí son los de Cristóbal Colón». Esta afirmación está basada en el estudio del ADN comparado con el de su hermano y con el de su hijo Hernando.

Todavía se espera que las autoridades de la República Dominicana permitan el estudio de los restos atribuidos al Almirante que están en ese país, lo cual permitiría completar la historia en torno a esta cuestión. Pero este estudio ya no es determinante para identificar los restos del descubridor. Se estima que pueda haber restos en otros lugares, ya que los que hay en la capital andaluza no llegan al 15% de la totalidad del esqueleto, por lo que podría resultar que los que están en Santo Domingo también correspondan al descubridor de América.

 

 

Conclusiones…

La expedición castellana que Cristóbal Colón condujo hasta el Nuevo Mundo, aunque entonces nadie pensaba que se trataba de un nuevo continente, comenzó un encuentro entre dos civilizaciones que cambió la Historia.

No eran,  los primeros europeos en llegar a sus costas, pero sí los primeros en establecer una ruta fija, puesto que hay pruebas claras de que los vikingos estuvieron en la costa noroccidental de Terranova.

Otras teorías sitúan a navegantes chinos, turcos e incluso romanos en las costas americanas muchos siglos antes que Colón. Y puede que ni siquiera fuera el primer hispano: los balleneros cántabros y vascos habían frecuentado Terranova sin que exista consenso sobre la fecha en la que comenzaron sus primeros viajes.

Lo que no hay duda es que Colón fue un personaje controvertido, que ocultó sus orígenes por ser estos humildes. Tampoco quería que supiesen las anteriores empresas en las que había estado.

Las crecientes dificultades del Imperio Bizantino, que finalmente caería con la toma por los turcos de Constantinopla en 1453, forzaron a los europeos occidentales a buscar rutas alternativas a Asia.

Cristóbal Colón, que había estado a las órdenes del rey de Portugal, ofreció a los Reyes Católicos el proyecto de llegar a las Indias siguiendo una ruta hacia el oeste en lugar de bordeando todo el continente africano. Para poner en práctica su proyecto, Colón partía de la idea de la esfericidad de la Tierra.

Los reyes Católicos creyeron al final, después de varios años de espera del Almirante y se lanzaron a la ventura, en la cual encontraron nuevas tierras. Esto hizo que los Portugueses no quisieran permitir el paso por el Pacifico de los Castellanos y así firmaron la partición de las zonas de expansión y navegación entre Castilla y Portugal que se acordó por el Tratado de Tordesillas en 1494.

Un meridiano situado a 370 leguas de Cabo Verde separó las dos zonas de influencia: la occidental para Castilla y la oriental para Portugal. De esta manera la costa africana y el actual Brasil quedaron en manos portuguesas, y el resto de América en manos castellanas.

 

 

Vídeo de Colón por history_topics

 

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