Napoleón y el invento de las latas de conservas

Napoleón y el invento de las latas de conservas

Las latas de conservas

Las latas de conservas son envases metálicos esterilizados cerrados de modo duradero y perfectamente hermético, que contienen productos alimentarios frescos, a veces cocinados, y asimismo esterilizados. Su componente puede ser la hojalata, el aluminio o también de vidrio.

La hojalata es una fina lámina de acero de alta calidad recubierta por una película de estaño que la protege de la oxidación. La hojalata se transforma en envase en las industrias metalgráficas.

Existen dos tipos básicos de botes: el de dos piezas (cuerpo y tapa superior) y el de tres piezas (cuerpo y tapas superior e inferior), que es el más habitual para las conservas. Aunque el abrelatas ha llegado a ser una herramienta doméstica de primera necesidad, la apertura fácil se va imponiendo en las latas de conservas.

El acero y el aluminio, son metales que al fundirse recuperan todas sus propiedades y pueden reutilizarse ilimitadamente mediante su reciclado. Se pueden convertir de nuevo en envases o en cualquier producto metálico destinado a cualquier sector industrial, maquinaria, transporte, construcción, etc.

Napoleón Bonaparte

Una enfermedad que atacaba a los marineros conocida como escorbuto, preocupaba a los médicos de la época de Napoleón, que intentaron encontrar una solución. Los marinos sólo se alimentaban de alimentos ahumados, salados y/o fermentados

A Napoleón Bonaparte se le atribuye la frase “ganarán los ejércitos mejor alimentados”. En 1795 el general francés Napoleón Bonaparte se dio cuenta de lo importante que era alimentar de forma apropiada a los hombres de su ejército.

Entonces, ofreció un premio de 12.000 francos que hoy serían unos 25.000 euros, para aquel que inventara alguna forma de mantener los alimentos frescos durante un tiempo prolongado.

Invención de las conservas en vidrio

las conservas en vidrio

En 1780, Nicolás Appert chef, pastelero y enólogo francés, abrió una tienda en la calle de Los Lombardos, en la capital de Francia, y allí tuvo la idea de que los alimentos podían conservarse intactos, sin perder sus cualidades nutritivas, cerrándolos herméticamente en recipientes de cristal.

Los cerraba con un tapón de corcho, los introducía dentro de otro recipiente con agua hirviendo a 100 °C. El tiempo dependía del alimento a conservar y se retiraba.

Su método de esterilización llamado proceso de appertización, aún lo siguen practicando los buenos hortelanos hoy en día.

En 1804 la Marina francesa comprueba que el método ideado por Nicolás Appert de conservación mediante el calor funciona. Es aprobado, y ese mismo año obtuvo un premio de 12.000 francos por su obra, titulada “El arte de conservar durante algunos años todas las sustancias vegetales y animales”. En él se detallaba el proceso de envasado de más de 50 alimentos

El premio lo recibió de manos del  Conde Montelivert, ministro del gobierno napoleónico. Gracias a este invento, los marinos podían disfrutar de frutas, verduras y carnes en alta mar.Este dinero lo invirtió en construir una fábrica.

De los frascos a las latas de conservas

La fábrica fue incendiada en 1814 por los soldados aliados que invadieron Francia. Pese a todo su talento, la patente de su invento se la quedó un norteamericano llamado Peter Durand al haberse generalizado el uso de este método.

Durand recibió la patente para envasar en frascos cilíndricos de hierro forjado o acero bañado en estaño, sellados al vacío , haciéndolos más baratos, más fáciles y rápidos de fabricar, así como, mucho menos frágiles que los frascos de vidrio utilizados por Appert.

Nacía así la lata de conserva, similar a la que se conoce hoy en día. por lo que Nicolás Appert, arruinado y olvidado de todos, falleció en la miseria a la edad de 92 años, en Massy (Paris).

Allí hay una calle que lleva su nombre, como reconocimiento póstumo al gran servicio prestado al ramo de la alimentación.

Pero no sería Durand el que se llevaría la fama sino Bryan Donkin y John Hall, que le compraron la patente por 1000 libras y fundaron la empresa Donkin and Hall. El primer cliente de la nueva empresa fue la Royal Navy.

Proceso de las latas de conserva hasta nuestros días:

1810 el francés nacionalizado inglés, Peter Durand, cambia los frascos de vidrio por las latas de conserva.

1812 Durand vende la patente de las latas de conserva a los ingleses Bryan Donkin y John Hall, quienes ponen en marcha la primera fábrica de conservas.

1830 las primeras latas de conserva aparecen en las tiendas inglesas.

1852 un sobrino de Appert, el físico Raymond-Chevallier inventa el autoclave, que consigue calentar a presión y acelera y perfecciona la esterilización de los alimentos.

1855 unos dicen que Robert Yeates que era un fabricante de cuberterías e instrumentos quirúrgicos de Middlesex, Inglaterra quien inventa el abrelatas. Hasta ese momento, las latas se abrían con un cincel y un martillo. Pero otros cuentan que fue registrado el 5 de Enero en 1858 por Ezra. J. Warner, que era un inventor de Waterbury, Connecticut, USA.

Ninguno de los dos inventos consiguió popularizar el abrelatas, este solo pasó a estar en las cocinas cuando, en 1865, el fabricante de carne en conserva Bully Beef regaló un abrelatas de diseño propio con cada lata de carne.

El diseño tenía una cabeza de toro y su funcionamiento se parecía bastante al diseño de Robert Yates.Tuvo tal éxito el abrelatas que diez años después se regaló con ternera enlatada. La aparición de anillo del sistema abre fácil, no aparecería hasta el 1975.

1860 la empresa Reckhow & Lame, de Nueva York, crea la primera etiqueta en color. Las latas serán más atractivas a la vista, no como las que se vendían al ejército. En la etiqueta había unos tomates verdes y rojos sobre un fondo azul.

Otto von Guericke, padre del cierre al vacío, demostró ante el Parlamento alemán, en el año 1654, a través de sus “hemisferios de Magdeburgo”, el tamaño y la fuerza de la presión del aire. Guericke, intentó separar las dos mitades de una esfera vacía por bombeo, sin obtener el resultado esperado. Más tarde, este principio sería utilizado en la preparación de las conservas, para el cierre al vacío de los frascos de conservas.

Denis Papin, un médico francés, se encargó de estudiar la posibilidad de aprovechar la energía producida por el vapor de agua a presión; desarrolló así la primera olla a presión en 1680, la marmita de Papin.

Esta marmita sería la precursora de las ollas a presión domésticas y el autoclave de laboratorio (inventado por el sobrino de Appert, Raymond Chevallier – Appert), implicadas ambas en el proceso de preparación de las conservas.

El ejército francés empezó a suministrar estas conservas para sus soldados, pero el lento proceso de envasado de alimentos y, el incluso más lento desarrollo de los medios de transporte, evitaron que se enviasen grandes cantidades durante el Imperio francés, terminando la guerra antes de que el proceso pudiera ser perfeccionado.

Las conservas en España

Las conservas llegaron a España en 1840 con el naufragio en Finisterre de un velero francés. En la costa de Galicia existía ya tradición de otros métodos de conservación como la salazón o el ahumado de las sardinas. Aún así, en menos de un año se creó la primera fábrica conservera de pescado.

Ocho años más tarde aparecerá en La Rioja la primera instalación de conservas vegetales. Hacia 1900 se sustituye en España la fritura de los alimentos en conserva por la cocción a vapor, lo que abarata sensiblemente el proceso, y se populariza en todo el mundo el nombre del “sistema de cocción español”.

España es actualmente uno de los primeros productores mundiales de conservas, y sus productos gozan de reconocimiento internacional.

La expedición de Sir John Franklin

La expedición de Sir John Franklin

En 1845 salió desde Londres una expedición de la marina británica. Estaba liderada por Sir John Franklin y se dirigió al paso norte-oeste del Océano Ártico, que aún no había sido explorado.

Esta expedición quedó atrapada por el hielo en el estrecho Vitoria y desaparecieron.En 1986 lograron recuperar tres cuerpos de los desaparecidos. Les practicaron las autopsias y estas revelaron que no murieron de frío, sino que fue por envenenamiento.

Murieron porque las latas estaban selladas por unas soldaduras de plomo y este es tóxico. No fue hasta 1950 cuando se empezaron a utilizar otros metales para fabricar las latas.

Otros materiales para las conservas

Durante la II Guerra Mundial, el estaño empezó a escasear por el control de los japoneses sobre el Pacífico. Este metal se utilizaba para la fabricación de las latas de conserva y por tanto hubo que buscar otros materiales.

En Alemania, Rudolf Rempel, consiguió en 1892 la patente de su método de envasado. utilizó vasos de los laboratorios químicos en donde trabajaba y pulió sus bordes con polvo esmerilado.

puso a los vasos un anillo de goma y una tapa de hojalata y, los cocinó al baño María, colocando un objeto pesado sobre la tapa del vaso. Primero probó con leche y luego con fruta y verduras, obteniendo buenos resultados en sus experimentos. Luego, construyó un aparato que sostenía los vasos bajo presión elástica.

En 1895, compró la patente Johann Carl Weck, empresario alemán que comercializó junto con Georg van Eyck, a partir de 1900, los primeros tarros de cristal desarrollados por Rempel pero, bajo el nombre de la compañía J. Weck & Co.

Al mismo tiempo John Landis Mason, un norteamericano patentó en 1858, el “tarro Mason”; Tarro Masonun tarro de cristal con tapa de rosca de hojalata y una junta de goma para su sellado hermético.

La tapa de rosca suponía un avance en estos tipos de frascos, ya que hasta ese entonces tenían una tapa plana de estaño sin rosca, sellada con cera. Con el nuevo tarro Mason, desaparecía el grado de peligrosidad que suponía la cera como sellado.

La familia Kilner, que eran fabricantes de vidrio y vivían en Yorkshire, en Reino Unido, desarrolló otro tarro similar al de Mason. Tenía una tapa de vidrio que se ajustaba a la parte superior y se fijaba con una tapa de rosca.

Mas tarde los frascos cambiaron al disponer de una tapa de cristal que se ajustaba al interior del cuello de la botella, sellada con una goma y cerrada con un clip de metal. El tarro Kilner de conservación cuenta con una doble tapa, una banda de tornillo de metal y un disco de sellado al vacío en metal.

Andy Warhol convirtió la lata de conserva en un objeto de arte. En los años 60, este artista de arte pop pintó las 32 clases de latas de sopa marca Campbell´s. Sobre todo en Estados Unidos la lata se volvió la esencia del consumo americano. Era más confiable la verdura en tarro que la fresca del jardín

Botulismo

Clostridium botulinum

En las conservas es donde pueden aparecer los patógenos más tóxicos para el organismo humano, como Clostridium botulinum. Esta bacteria se localiza en los suelos y en aguas contaminadas de todo el mundo.

Es habitual su presencia en conservas caseras mal elaboradas o en latas industriales en las que se ha cometido algún error durante el procesado. Los síntomas del botulismo provocado por alimentos en mal estado pueden ser graves.

Suele aparecer visión borrosa, doble visión, falta de reflejos, dificultad para respirar, dificultar al tragar pudiendo causar la muerte. Debe tenerse en cuenta también que esta toxina causa enfermedad en dosis muy bajas.

Si la lata está abombada, oxidada, tiene espuma, mal olor o mal aspecto no hay que consumirla. Una vez abierta  hay que consumirla inmediatamente o sacarla de la lata y guardar el contenido en un envase hermético en el frigorífico.

 

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8 comentarios en “Napoleón y el invento de las latas de conservas

    1. Gracias Marta. En realidad se complementan. James Lind descubrió la cura del escorbuto que era ingiriendo frutas y verduras frescas. Napoleòn lo que incentivó era que se pudiesen mantener frescas durante mas tiempo.

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  1. Conocía parte de la historia de las latas de conservas, pero no su cronología de forma tan detallada, gracias exponerla.
    En otro orden de cosas, me sigue admirando la documentación que manejas y la sencillez de tus exposiciones.

    Le gusta a 1 persona

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