La danza de la muerte. El tarantismo

La danza de la muerte. El tarantismo

La danza de la muerte fue un fenómeno que se originó especialmente en Europa entre los siglos XIV y XVII. El tarantismo fue otra de sus causas. Aquí también hablamos de la Danza Macabra. Ver el cornezuelo y El baile de san vito

El Tarantismo o tarantolismo

El tarantismo en Italia

En Italia surgió algo muy similar llamado tarantismo. Se creía que las victimas  habían sido picadas por una tarántula o un escorpión. Tenían malestar general y una sintomatología psiquiátrica parecida a la epilepsia, ofuscamiento del estado de conciencia y turbación emocional.

El brote mas antiguo fue en el siglo XIII. El método mas eficiente que encontraron fue hacer bailar a la persona afectada con una música especialmente preparada para separar el veneno de la sangre.

Este mal se solía producir en verano igual que el mal del baile antes contado. Empezaban a bailar al sentirse picados por estos insectos y los demás que habían sido picados anteriormente se unían a ellos porque pensaban que el veneno se reactivaba con el calor y la música.

Solían bailar una tarantela porque les “curaba” aunque fuera momentáneamente.

En 1959 el profesor de historia religiosa Ernesto de Martino, reveló que la mayoría de los casos de tarantismo no guardaban seguramente ninguna relación con picaduras de araña.

Muchos de los participantes admitieron que no habían sido mordidos, pero creían que estaban infectados por alguien que si lo había sido, o también que simplemente habían tocado una araña.

El baile de La tarantela fue usado ante un pánico masivo. Era una “cura” que permitió a la gente comportarse de formas que fueron, por lo general, prohibidas en aquel momento. A pesar de sus diferencias entre el tarantismo y la manía de baile, a menudo se consideran la misma enfermedad.

La capilla de San Pablo en Galatina (Apulia), está dotada de un agua milagrosa, es el lugar al que llegan muchos tarantulados el día 29 de junio. Según reza la leyenda, el mismo San Pablo, sanador y encantador de serpientes, queriendo recompensar a los neófitos que le daban cobijo, habría conseguido para ellos personalmente, “ante Dios y Jesús”, el poder de curar a las personas heridas por animales venenosos.

Las peregrinaciones a Galatina y la devoción hacia San Pablo como parte del tarantismo se hallan registradas al menos desde comienzos del Siglo XVIII, pero fuentes anteriores de Salento ya hablan sobre curanderos que se atribuyen consanguinidad con el apóstol:

“mujeres y comerciantes ambulantes que falsamente afirman proceder de la «Casa de San Pablo»” (Gerolamo Marciano en De Martino, 1971, p. 131).

http://www.cuatro.com/_864f166d

El tarantismo en España

Manuela Adamo, una bailarina experta en danza y antropología que lleva 21 años en España,  ha encontrado documentos que prueban que también se realizaba este extraño baile en algunos pueblos de España, en concreto, en Aragón.

Al parecer, los remedios musicales a algunas enfermedades eran comunes en ciertas poblaciones, y existe una relación directa entre el baile de la tarantela y las jotas aragonesas. Se cree que al escuchar música, el afectado por la mordedura de la tarántula comienza a sudar si baila, consiguiendo expulsar el veneno del cuerpo.

El 4 de agosto de 1784, Manuel Córdoba, habitante de la localidad de Daimiel (La Mancha), sintió entre sueños, a eso de la una de la noche, una picadura a la cual en un principio no prestó atención.

Sin embargo, poco después comenzó a experimentar un dolor que se iba extendiendo desde el cuello hacia el estómago, y que le dejaba los miembros entumecidos. Los dolores se iban apoderando de su cuerpo, y eran tan penetrantes que tenía la impresión de que una serpiente se le había ceñido alrededor y se introducía en su interior.

Le dijo a su mujer que se estaba muriendo. Avisaron al médico del lugar, el licenciado Don Mariano Candela, quien al ser informado sobre el estado agónico del paciente, aconsejó en un primer momento que el enfermo se confesara, algo que éste hizo con sus últimas fuerzas.

Sin embargo, después de ver al paciente ordenó que se le administrara una lavativa y se le dieran bebidas calientes. Este tratamiento empeoró al paciente: empezó a tener convulsiones y a cubrirse de sudor frío.

Se mandó traer los santos óleos. Uno de los vecinos dijo:

“[…] no sea que le haia picado la tarantéla, y si fuese asi mui pronto estará bueno, pues Fulgencio Martin Negrillo sabe tocar el son conqe se curan todos, y acaban de hacerlo en Manzanares dos picados y otro en Almagro”.

Se llamó a Fulgencio, quien dejó la comida porque en ese momento estaba comiendo, cogió su guitarra y se dirigió a casa del enfermo, donde comenzó a tocar. Según los testigos, la música reconfortó de tal manera al moribundo Córdoba que empezó a moverse; se levantó sin dejar de moverse al ritmo de la música y se puso a bailar, sudando tanto que allí donde pisaba dejaba una huella mojada.

Bailó durante aproximadamente dos horas y después cayó rendido; pero como quiera que seguía oyendo los sonidos, tras unos momentos se lanzó otra vez a danzar. De esta forma, descansando cada cierto tiempo, estuvo bailando y sudando durante 24 horas, tomando únicamente caldo y agua. Después sanó por completo. (Expediente de la tarántula, 1782–1787, fol. 1v – 18v) (2).

En realidad el mordisco de la Lycosa tarantula (tarántula europea), es inocuo para el hombre. Según los estudiosos, el tarantismo estaría provocado por un fenómeno psicosomático.

La Danza de la muerte o Danza macabra

Es un género artístico tardo-medieval cuyo tema era la universalidad de la muerte. Se trata de un diálogo en verso y por tanto representable, en que una personificación alegórica de la Muerte, como un esqueleto humano, llama a personas de distinta posición social o en diferentes etapas en la vida para bailar alrededor de una tumba.

Estas figuras eran el Papa, el Obispo, el Emperador, el Sacristán, el Labrador, etc. La muerte les recordaba que los goces mundanos tienen su fin y que todos han de morir. Se cree que las danzas macabras eran de hecho bailadas y representadas teatralmente en el siglo XIV.

Procedía de Francia y representaba una intención:

  • Religiosa: Tenían que estar preparados para morir cristianamente
  • Satírica: Todos caían muertos independientemente de su edad o su posición
  • Artística: los grabados de Hans Holbein el Joven (publicados en 1538) y Heinrich Aldegrever (1541). En el siglo XIX, el caricaturista Thomas Rowlandson lanzó otra versión grabada de tono más humorístico.

Tenemos dos poemas importantes castellanos: la Danza general de la Muerte del siglo xiv o xv, y la refundición, impresa en Sevilla en 1520.

Existen varios estudios como el de James Clark o el de Rosenfeld, y
contamos también con el interesante libro de Florence Whyte, sobre las danzas macabras de Castilla y de Cataluña.

Rosenfeld nos proporciona una bibliografía de veintiséis páginas. Hay que mencionar también las interesantes teorías de Émile Male, quien atribuye este género a los sermones
rimados de los frailes, y de Leo Spitzer, quien cree que las danzas macabras se originaron de la fusión de dos supersticiones, la de los muertos que salen de la tumba por la noche para danzar en el cementerio, y la de la caza salvaje.

La Danza general de la Muerte escrita en castellano se conserva en un manuscrito de la Biblioteca de El Escorial, fue compuesta a principios del siglo XV. Consta de más de seiscientos versos dodecasílabos en coplas de arte mayor

Las danzas de la muerte se representaban en semana santa. Son alegorías de este tema en el que aparecen personas de todas clases sociales y económicas bailando con esqueletos.

Influyó en autores mas tardíos:

  • La Barca de la Gloria, de Gil Vicente,
  • Diálogo de Mercurio y Carón de Alfonso de Valdés,
  • Farsa llamada Danza de la Muerte de Juan de Pedraza,
  • La farsa de la Muerte de Diego Sánchez de Badajoz,
  • Las Cortes de la Muerte de Luis Hurtado de Toledo
  • Coloquio de la Muerte con todas las edades y estados, de Sebastián de Horozco.

En el capítulo XI de la segunda parte de El Quijote, Don Quijote y Sancho encuentran a una compañía de cómicos que representan Las Cortes de la Muerte, un auto sacramental de Lope de Vega .

En el Barroco se encuentran las últimas referencias en los autos de Calderón de la Barca y en los Sueños (1627) de Quevedo.

En la música:

la Danse macabre de Camille Saint-Saëns. En ese poema sinfónico un violín solista tocado alegóricamente por la muerte se impone sobre el resto de instrumentos, que representan a los mortales.

La composición de Franz Liszt traducida del alemán (Totentanz) al francés como Danse macabre no comparte la temática sino el nombre, pues la obra son unas variaciones del tema medieval del Dies Irae para orquesta y piano concertante.

En el cine:

la película El séptimo sello, de Ingmar Bergman, el personaje José (Jof en la versión original) dice a su esposa:

“La Muerte, severa, los invita a danzar. Van cogidos de las manos haciendo una larga cadena y empieza la danza. Delante va la misma Muerte con su guadaña y su reloj de arena.(…) Ya marchan todos, hacia la oscuridad, en una extraña danza. Ya marchan huyendo del amanecer, mientras la lluvia lava sus rostros, surcados por la sal de las lágrimas.”

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Para leer mas

Tarantismo

La danza de la araña en torno a los problemas del tarantismo español

Danza de la muerte

El ambiente social e intelectual de la danza de la muerte

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