María Victoria. “La madre de los pobres”

María Victoria. “La madre de los pobres”

Apodada “La madre de los pobres”, “la Virtuosa” o “la Rosa de Turín”, Maria Vittoria Carlotta Enrichetta Giovanna dal Pozzo della Cisterna fue reina de España.

Los padres de María

Carlos Manuel dal Pozzo, príncipe della Cisterna nació en Turín, y durante su juventud se había sublevado contra el rey Víctor Manuel I de Cerdeña,. Ello le llevó a la cárcel y al destierro.

Desde allí continuó promoviendo el Risorgimento. En 1848, se le permitió regresar a Italia, y se le nombro senador del Reino de Cerdeña (Senato Subalpino).

Además fue barón del Imperio francés (9/3/1810) y chambelán de Camillo Filippo Borghese, VI Príncipe de Sulmona (9/3/1810). Camillo Filippo fue el segundo esposo de Paulina Bonaparte, princesa Napoleón.

El 28 de septiembre de 1846 se casó en Bruselas con la condesa Luisa Carolina de Mérode-Westerloo, hija del conde Werner de Mérode (1797-1840), de la casa principesca de Rubempré, y de su esposa, la condesa Victoire de Spangen d’Uyternesse (1797-1845).

Fue una boda doble, con su cuñada Antonieta y Carlos de Mónaco, de la dinastía Grimaldi de Mónaco.

Infancia de María Victoria

Se quedaron a vivir en París.  Un año después nació la mayor de sus hijas en el domicilio de sus padres en el número 21 de la calle Belchasse, en la madrugada del 7 de Agosto de 1847. En el bautizo le fueron impuestos los nombres de María Victoria Carlota Enriqueta Juana.

El 2 de Marzo de 1851 nace en París su hermana Beatrice Josefina Antonia Luisa y al año siguiente se van a vivir al palacio Dalla Cisterna en Turín. Este palacio se llamaba así por la cisterna que alberga el castillo de Belriguardo.

Las niñas tuvieron varias institutrices, como la inglesa llamada miss Wilkinson, a la francesa mademoiselle Brebión y la italiana María Cerretelli. aprendieron desde muy pequeñas a hablar francés, ingles e italiano.

María Victoria y su hermana tuvieron profesores no sólo de literatura y filosofía sino también de matemáticas y física, aunque estas asignaturas eran enseñadas raramente a una princesa de su época.

Tuvieron preceptores que les enseñaron:

  • Faa di Bruno  física y astronomía
  • Bernardino Peyron, matemáticas
  • Angelo Sismondo, mineralogía
  • Gilberto Govi, ciencias
  • El canónigo Faneride, literatura italiana
  • Monseñor Dennis, literatura francesa
  • Valentino Arno, filosofía y derecho.

Aprendieron con toda fluidez:

italiano

francés

inglés

español

alemán

latín

griego

Su educación de completó con aquello que se consideraba imprescindible saber para una joven de la alta sociedad:

solfeo

música (piano o arpa)

bordado

montar a caballo

y una perfecta esmerada educación.

María Victoria hizo su primera comunión el 5 de Noviembre de 1860, en la iglesia de Reano, pueblo situado a unos 25 kms. de Turín.

Muerte del padre y la hermana de Maria Victoria

Muere el 26 de marzo de 1864 Carlos Manuel dal Pozzo.  Su esposa Luisa Carolina enloquece, se encierra junto a sus hijas en la habitación donde se ha instalado la capilla ardiente y durante días las obliga a permanecer con ella velando el cadáver del padre.

Alarmados por la situación, avisan a los carabinieri que entran donde le están velando y encuentran a las tres mujeres rezando y al finado con grandes muestras de descomposición y la familia es obligada a enterrarle.

Maria Victoria a pesar de su juventud se ocupó de todo, pues su hermana Beatrice está enferma desde el mismo día del entierro. El 27 de abril, un mes después fallece victima de tifus con apenas trece años. Se pensó por Turín que había muerto de pena.

Después del sepelio de Beatrice, Luisa Carolina mandó cerrar todas las ventanas de palacio, correr las cortinas, colocar crespones negros sobre los cuadros y ordenó cerrar la mayoría de las habitaciones.

Obligada a vestir luto, no podía Victoria salir del palacio. Solo se la concedía ir de visita a  Reano para orar ante la sepultura de sus muertos. Continuó su formación académica aprendiendo alemán y español, literatura y arte. Viajó a Bélgica acompañada de su madre, visitando algunos museos europeos pero, cuando regresan a Italia, se encierran otra vez.

Poco a poco María Victoria puede salir con su institutriz a rezar en la iglesia de San Felipe de Neri y también a pasear, siempre en su carruaje, por el prado de San Mauro. En la ciudad se la llama “la Rosa de Turín”.

Boda de María Victoria con Amadeo de Saboya

Amadeo de Saboya, Prim, España, Madrid

En 1866 Italia declara la guerra a Austria, en la Tercera Guerra de la Independencia, a la que van dos hijos del Rey: Humberto y Amadeo.

Amadeo, príncipe de Saboya y duque de Aosta es herido en combate. Estando convaleciente pasea también por el prado de San Mauro y  allí ve a María Victoria.

El príncipe la corteja hasta que ella accede a casarse con él. Hay que saber que ella no fue su primera opción. En el año 1865 viajó a Madrid para conocer a la infanta Isabel, que era hija de Isabel II, pero a la reina no le hizo ninguna gracia y no accedió.

Amadeo de Saboya, era hijo del rey Víctor Manuel II de Italia y de la archiduquesa María Adelaida de Habsburgo-Lorena, y hermano del futuro rey Humberto I de Italia.

El Rey Víctor Manuel II, expidió el siguiente decreto con fecha 19 de Febrero de 1867:

“S. M. Víctor Manuel II, Rey de Italia, viene en conceder a la princesa Luisa de Mérode Dal Pozzo de la Cisterna y a la princesa María, su hija, el título y tratamiento de alteza.

El 28 de Mayo de 1867, se firmaron las actas matrimoniales, en el salón del trono del Palacio Real de Turín. El matrimonio se celebraría bajo el régimen de separación de bienes.

El 30 de mayo de 1867 se celebra la boda en la Capilla del Santo Sudario de la Catedral, oficiada por el Arzobispo de Turín, asistido por los obispos de Asti, Biella, Aosta y Mantua. Ella tenia 19 años y Amadeo 22.

El día de la boda ocurrieron una serie de acontecimientos:

  • Una de las oficialas que confeccionó el vestido de novia, se ahorcó y cuando fue encontrada aún lo mantenía en sus manos, por lo que hubo que buscar otro vestido urgentemente
  • El portero del Palacio della Cisterna, por los nervioso estaba, no pudo abrir las verjas de entrada, cuando el novio y su hermano, el Príncipe heredero de Italia, fueron a buscar a la novia, por lo que tuvieron que esperar un rato para poder entrar. Desesperado, el sirviente, se suicidó abriéndose las venas.
  • El coronel que mandaba la Guardia Real, cayó al suelo desmayado, por sufrir una insolación.
  • Uno de los senadores que asistió como invitado a la ceremonia del matrimonio civil, sufrió una apoplejía cuando regresaba a su casa.
  • Un amigo personal y testigo de la boda de Amadeo de Saboya, también se suicidó, después del banquete nupcial, pegándose un tiro.
  • El jefe de la estación de donde debían los novios tomar el tren para iniciar su viaje de bodas, al cruzar las vías, fue arrollado por un convoy que pasaba en ese momento.
  • El conde de Castiglione, Jefe de la Casa del Duque de Saboya, que caracoleaba con su caballo al lado de la carroza nupcial, se desplomó fulminado por un derrame cerebral.

Donó su traje de boda y muchos de los regalos recibidos para que decoraran altares o imágenes religiosas o bien fueran vendidos y el dinero repartido entre los necesitados. Además fundó dos hospitales para recién nacidos en Reano y Vestignè. También dio dinero para las jóvenes que no tenían medios en estas ciudades.

En enero de 1869 en Génova, María Victoria da a luz a su primogénito, un niño que se llamó Manuel Filiberto. Al querer dar el pecho ella misma al bebé, escandalizó a la aristocracia italiana.

Destitución de la reina Isabel II y muerte del general Prim

 

Amadeo de Saboya, Prim, España, Madrid

En España se destituye a la reina Isabel II. Al querer instaurar una monarquía constitucional, necesitaban un monarca. Se nombra como regente con tratamiento de alteza al general Serrano Domínguez.

El General Prim propuso a Amadeo de Saboya, aunque este ultimo no está por la labor de reinar en España. El Rey de Italia le convence y en el verano de 1870 acepta la Corona de España.

El 27 de diciembre de 1870 Prim acude al Congreso para votar la aprobación del presupuesto de la Casa Real. Tenía que dejar todo atado ante la llegada del nuevo monarca, Amadeo I de Saboya. El rey iba a desembarcar en Cartagena tres días después. Allí estaba previsto que fuera Prim a recibirle.

“Mi general, a cada cerdo le llega su San Martín” le espetó un diputado en los pasillos del Congreso (así lo recoge Roque Barcia en La Federación Española).

Prim cuando se dirigía en su berlina verde al palacio de Buenavista, le dispararon e hirieron con varios impactos de bala. Lograron llegar a su casa, donde fue operado y donde estuvo tres días hasta que falleció, según la historia oficial de una septicemia.

Amadeo I y Maria Victoria reyes de España

Cuando Amadeo llega a Madrid, el 2 de enero de 1871, le comunican el asesinato del general Prim. Los palacios permanecieron cerrados a su llegada, ya que la sristocracia le rechazaba.

Cuando recorre las calles se cierran persianas a su paso y los poquísimos que permanecen en la calle están ahí más por curiosidad que por otra cosa. Julio Benalúa, sobrino y apadrinado del duque de Sesto, que está en el palacio de su tío en la calle Alcalá nos narra la escena:

“Se convino (…) que todos los balcones estuviesen solitarios y cerrados, no sólo sus vidrieras, sino hasta las maderas, y nosotros, la gente joven, en nuestro afán de curiosidad, recuerdo muy bien que asomado por la rendija de una persiana del piso segundo vi el espectáculo.

(…) Al cabo de dos minutos, apareció la figura del nuevo Rey, sólo y enteramente aislado. No se me borrará nunca de la imaginación aquella figura sobre el plano de nieve que presentaba la calle de Alcalá. Sobre un soberbio caballo alazán, aquel hombre de barba negra, vestido con el uniforme de gala de Capitán General español, que se esforzaba honradamente en traducir su serenidad en aquellos momentos, saludando de una manera típica que le vi reproducir algunas veces al quitarse el sombrero ante el público.”

María Victoria tuvo a su segundo hijo en noviembre no llegó a España hasta mediados del mes de marzo y para entonces ya le había llegado el rumor de que el Rey tenía una amante, Adela de Larra, hija del escritor Mariano José de Larra, también llamada “la Dama de las Patillas”. También se habló de  la “Dama Inglesa”, esposa del corresponsal de The Times.

María llegó en el navío “Príncipe Humberto”, embarcó para España el 9 de Marzo de 1872, el día 12 llegó a Rosas y el 17 a Alicante, donde la esperaba el rey Amadeo. Fue bien recibida. Viajó a Madrid llegando el día 19 a la una en punto de la tarde a la Estación de Atocha.

Vivieron en el Palacio Real, en el lado que da a la calle Bailén. Tres habitaciones, un salón de estudios, el tocador y la alcoba. Los príncipes ocuparon otras tres habitaciones.

Al llegar, hispanizó su nombre y el de sus tres hijos, que ostentaron el título de príncipe de Asturias e infantes de España, respectivamente.

La reina causa en los diputados españoles mejor impresión que su esposo. Recibieron la agradable sorpresa de comprobar que la joven soberana les saludó y conversó con ellos en correcto castellano, sin apenas acento.

Víctor Balaguer escribe sobre ella:

“Tiene un rostro de rasgos pronunciados y bellamente correctos, el brillo de sus ojos es especial y su mirada penetrante, su voz es dulce y cariñosa, y la conversación instructiva y amena, e inspira su presencia, al par que el más profundo respeto, la más afectuosa simpatía. Aunque todos hemos oído hablar las grandes cualidades que la adornan, la realidad supera nuestras esperanzas y todos salimos prendados de la que había de ser la Reina de España”.

Benito Perez Galdós se refería así a la reina en sus Episodios Nacionales:

“Doña Victoria era atrozmente virtuosa; pero que no lograría captarse el amor de los españoles, que ya no querían cuentas con reyes, y menos si son extranjeros”.

Gran lectora de los clásicos españoles en su lengua original, intentó expresarse desde el primer día en español. Dominaba bien el español, incluso sirvió de interprete al rey en muchas ocasiones. Era muy católica y no le gustaba la libertad de cultos existente en ese momento en España.

Se le ofreció a la duquesa de la Torre, esposa del general Serrano, ser camarera mayor de la reina María Victoria, pero reusó el ofrecimiento, como tampoco quisieron serlo las damas de rancio abolengo a quienes se les propuso. Al final aceptó el cargo la condesa de Espoz y Mina.

Consideraban a la reina una usurpadora del trono, y trazaron un plan para ofenderla. Salieron a pasear por el paseo del Prado con una mantilla de blonda blanca recogida con un broche con la flor de lis, símbolo de la dinastía Borbón. Este hecho se conoce por la “Rebelión de las mantillas”.

Orden Civil de María Victoria

Amadeo de Saboya, Prim, España, Madrid

Durante su reinado como consorte se creó la Orden Civil de María Victoria, instituida por Real Decreto de 7 de julio de 1871, que premiaba los eminentes servicios prestados a la instrucción pública, bien creando, dotando o mejorando establecimientos de enseñanza, publicando obras científicas, literarias o artísticas de reconocido mérito, o fomentando de cualquier otro modo las ciencias, las artes, la literatura o la industria.

En estas fechas, el ministro de Fomento era Manuel Ruiz Zorrilla, que fue gran impulsor de la creación de esta orden.

La Orden Civil de María Victoria tuvo una vida muy corta siendo disuelta tras la proclamación de la Primera República por Decreto de 7 de mayo de 1873, que lleva la firma del entonces ministro de Fomento Eduardo Chao Fernández.

Entre otros prohombres de la época a los que se le otorgaron esta condecoración destacan en su clase de Gran Cruz:

  • Juan Manuel de Manzanedo,
  • Hilarión Eslava,
  • Rafael Martínez Molina,
  • Cesáreo Fernández,
  • Juan Eugenio Hartzenbusch,
  • Juan Valera,
  • Ángel Fernández de los Ríos,
  • José Zorrilla,
  • Emilio Arrieta,
  • Francisco Asenjo Barbieri,
  • Segismundo Moret,
  • Antonio Bergnes de Las Casas,
  • Antonio Romero,
  • Ramón de Campoamor,
  • Adelardo López de Ayala,
  • Federico de Madrazo,
  • Santiago Diego de Madrazo,
  • Patricio de la Escosura,
  • Luis de la Escosura,
  • Nicolás María Rivero,
  • Miguel Colmeiro,
  • Eulogio Florentino Sanz,
  • Juan de Ariza, 
  • Francisco Jareño.

Esta orden no era exclusivamente masculina, pues les fue concedida a dos mujeres la cruz de segunda clase; una de ellas fue María Báscuas y Colón, profesora de primera enseñanza en Pontevedra, que publicó un tratado de aritmética, Aritmética para uso de las escuelas de instrucción primaria, obra en su clase de reconocida importancia.

A orillas del Manzanares en las riberas que estaban frente a la estación del Norte, descubrió el trabajo que hacían las lavanderas. Se arrodillaban enjabonando prendas y tendiendo la ropa al sol.  Los hijos de las lavanderas que esperaban a sus madres estaban descalzos, sucios de barro, con las ropas raídas, con frío y muchas veces con hambre. Aquello dejó sobrecogida a María Victoria.

La primera guardería española, un lugar subvencionado por la Reina y donde las mujeres trabajadoras podían dejar a sus hijos, con la seguridad de que estos estarían cuidados fue idea de ella.

Se inauguró con el nombre de «Casa del Príncipe», bajo el patronazgo del príncipe de Asturias, quien dedicó su asignación como heredero a dicha obra. La apodaban “La Virtuosa”.

Tiempo después fundaría también una casa-escuela para los hijos de las cigarreras y un hospicio para niños necesitados. Instauró comedores sociales en Madrid.

María Victoria encontró en Concepción Arenal a una amiga. Esta la enseñaba las necesidades del pueblo y deseosa de ayudar a los más necesitados comenzó una serie de proyectos destinados a la ayuda de los más pobres y muchas de estas cosas las hacía con su dinero. La nobleza siguió despreciándola.

El 18 de Julio de 1872 los reyes paseaban en carroza por el Retiro, cuando ya iban de regreso al llegar a la calle Arenal, ante la Iglesia de San Ginés, un coche se puso delante y a la vez les disparaban desde ambos lados de la calle de Bordadores.

El rey se tiró al suelo protegiendo con su cuerpo a la reina, que estaba embarazada. La policía logró abatir a uno de los terroristas. Amadeo prosiguió y telegrafió a su padre:

“Comunico a Vuestra Majestad que esta noche hemos sido objeto de un atentado. Gracias a Dios estamos a salvo.” A la mañana siguiente el rey lo primero que hizo fue ir a ver el escenario del atentado.

la Reina en enero de 1873 alumbra un varón, su tercer hijo y el primero nacido en España. Lo amamanto y ello fue objeto de burla por parte de la alta sociedad madrileña.

Antonia, la esposa de Serrano, se negó llevar al niño recién nacido a la pila bautismal, pese a haber sido pedido por el propio Amadeo. Por fin pudo ser llevado a la pila por la esposa del ministro plenipotenciario portugués, Mendes Leal, que era portador de la representación de la reina de Portugal María Pía, hermana de Amadeo I. Fue bautizado por el confesor de la reina María Victoria, monseñor Isbert, canónigo de Alicante

Renuncia de Amadeo I al trono

El descontento hacía el Rey aumenta, después del atentado del mes de julio. Empieza a pedirse a gritos la abdicación del Monarca. El rey comunicó al gobierno su decisión de renunciar al trono, aunque Ruiz Zorrilla y los demás consejeros se opusieron a ello, alegando la inconstitucionalidad de su pretensión, de acuerdo con el artículo 74, párrafo 7º de la Constitución, por el cual no podía abdicar sin que una ley especial le autorizara a ello.

Amadeo, se mostró inflexible leyéndose la renuncia en las Cortes el 11 de Febrero de 1873:
“{…}Estas son, señores diputados, las razones que me mueven a devolver a la nación, y en su nombre a vosotros, la corona que me ofreció el voto nacional, haciendo esta renuncia por mí, mis hijos y sucesores”.

Al día siguiente con sus hijos y con María Victoria , muy débil después del parto, abandona el Palacio Real de Madrid hacia portugal. Pocos fueron los que acudieron a despedirles, entre ellos, la duquesa de Prim y la viuda de Pascual Madoz, de los ministros, Eugenio Montero de los Ríos, algunos generales, y los embajadores de Italia y Portugal

La viuda de Prim y ella eran grandes amigas. En cuanto se marcharon los reyes, Francisca Agüero se marchó de España con sus hijos. La era Prim había concluido. Amadeo de Saboya, fue Rey de España desde 1870 a 1873.

Enfermedad y muerte de la reina María Victoria

Se instalaron en el palacio della Cisterna, en Turín. Fue diagnosticada de una tuberculosis, enfermedad incurable por aquellas fechas.

En el invierno de 1875, aconsejados por su médico se instalan en San Remo, en la villa Dufour, junto al mar. María Victoria pasa la mayor parte del día en cama y si se levantaba tenía que usar una silla de ruedas por falta de fuerzas para caminar.

Al final del verano la sangre brota de sus pulmones en cada acceso de tos, y permanece aletargada y consumida por la fiebre la mayor parte del día.

María Victoria fallece a las siete de la mañana del 8 de noviembre de 1876, a los 29 años de edad. Esta enterrada en el panteón de la familia Saboya en la basílica de Superga de Turín.

María Victoria continuó con sus labores solidarias hasta su muerte con la exigencia de que los donativos se hicieran anónimamente. Concepción Arenal recibió frecuentes giros de dinero con notas firmadas por V.P.M., iniciales de Victoria dal Pozzo Mérode.

En una ocasión, María Victoria escribió a una amiga española:

“En España no deseé más que una cosa: cumplir con mi deber, y de ella conservaré siempre un bueno y un triste recuerdo. Bueno, porque hay allí personas muy estimables a las que nunca olvidaré, y triste, porque España no encontró con nosotros la tranquilidad y la prosperidad que deseábamos darle”.

En su epitafio reza:

“En prueba de respetuoso cariño a la memoria de doña María Victoria, las lavanderas de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Tarragona, a tan virtuosa Señora”.

De España solo se recibió una corona de flores, que le enviaron las lavanderas madrileñas, como demostración del cariño que la tenían.

La revista “La Ilustración Española y Americana”, número XLII, le dedicó estas palabras:

“Madrid no puede olvidarse de aquel ángel de virtud y de caridad, a quien el pueblo concedió el sencillo título de Madre de los Pobres. Bien ha demostrado Madrid que no se olvida de aquella noble Señora; a las honras fúnebres celebradas el 10 del corriente en la Iglesia de San José, han asistido más de cuatro mil personas en representación de todas las clases sociales”

Su viudo volvió a casarse en 1888 con la princesa francesa Maria Leticia Bonaparte, su sobrina e hija de su hermana. Tuvo que pedir una dispensa papal para la boda con ella. Su matrimonio duró año y medio, ya que Amadeo falleció.

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