Gabriela Morreale, la “Marie Curie española”

Gabriela Morreale, la “Marie Curie española”

Gabriela Morreale fue denominada la “Marie Curie española”. Dedicó toda su vida a investigar los efectos negativos en la salud debidos a la falta de yodo y cómo las hormonas tiroideas afectan en el desarrollo del cerebro fetal e infantil.

Nació en Milán. se licenció en Ciencias Químicas en la Universidad de Granada con matricula de honor y se doctoró en la Universidad de Leiden en los Países Bajos.

Fue profesora de Investigación del CSIC, desarrollando la mayor parte de su actividad en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols” de Madrid, como química experta en bioquímica de la endocrinología y la nutrición.

Morreale comenzó sus investigaciones centrándose en el bocio y trabajó en zonas donde esta enfermedad que afecta a la glándula tiroides era endémica. De este modo, consiguió relacionar la elevada frecuencia de esta patología en las Alpujarras (Granada) con el déficit de yodo.

Sus estudios llevaron a la OMS a considerar el consumo de yodo durante el embarazo y primera infancia como un derecho.

Su trabajo ha recibido el Premio Nacional de Investigación en Medicina (1977), el Premio Reina Sofía de Prevención de la subnormalidad (1983) y Premio Rey Jaime I de Medicina Clínica (1998), entre otros muchos galardones.

Su invención más notoria fue la prueba del talón que es una punción que se lleva a cabo a los recién nacidos para la detección precoz de enfermedades metabólicas congénitas, que si no son tratadas a tiempo pueden derivar el retrasos neurológicos durante la infancia y problemas cardiovasculares en la edad adulta.

Unicef ha reconocido la importancia de la prueba del talón y recomienda aplicarla en todo el mundo.

Fue premio Nacional de Medicina, Premio severo Ochoa, premio investigación Reina Sofía..

Esta es su historia…

Cuando llegó a Granada conoció a Francisco Escobar del Rey, un cordobés también estudiante de Medicina.

Cuando paseaba a finales de cuso del año 1946, paseando por el Colegio Mayor vio pasar a una chica grande vestida de blanco y dijo a sus amigos:

  • “Esta será mía o de la barranca” o sea, de nadie.

A lo que le respondió uno de ellos:

  • ” ¿pero como te va a gustar?, ¿Sabes como la llamamos? La niña electrón, por que se sabe la estructura de los átomos de memoria”.
  • “Yo le respondí… Me gusta, no me importa”.

Ese mismo año se hicieron novios, el tenía 23 años y ella 18. Vivieron juntos llevando una existencia llena de amor y complicidad.

Se casaron y empezaron a trabajar juntos desde 1951 y fueron precursores de la endocrinología moderna en España. Al principio los ofrecieron trabajo en otros países pero ellos decidieron quedarse en España.

Gabriela tenía fama de empollona. Sabía varios idiomas:

  • Italiano, inglés, español…

Los aprendió siguiendo a sus padres, ya que los dos eran doctores en ciencias. Su padre se dedicaba a la diplomacia, siendo agregado de prensa en Viena, Baltimore y Milán.

Cuando era pequeña en Milán, donde nació, le gustaba mirar por el telescopio de su madre. Cuando se tuvo que decidir por una especialidad de su tesis no lo tenía muy claro. “Paco” estaba haciendo su tesis sobre la deficiencia de yodo en las Alpujarras, con el doctor Ortiz, que era el director de la tesis.

Ortiz sabía que era necesario un método analítico de la medición de yodo. Francisco, recomendó a Gabriela, porque decía que estaba capacitada para realizar ese trabajo. Así ella se incorporó a la investigación.

Cada vez le fue a Gabriela interesando mas, y Francisco le enseñó la fisiología del tiroides. Así ella empezó a trabajar sin ayudas y sin ninguna subvención. Solo la colaboración de un alguacil, y recorrían los pueblos andaluces midiendo el yodo. Así descubrieron que en una escuela había un 43% de bocio en los niños.

Propusieron que consumieran sal yodada, pero en los años 50 no existía la sal yodada, así que la fabricaron ellos. La única ayuda que obtuvieron fue del Jefe Provincial de Sanidad que dio su aprobación.

Cuando informaban de la llegada del suministro de sal iban al mercado con una solución de yodo preparada en el laboratorio, echaban dos palas de sal sobre el cemento limpio y esparcían varias pasadas de yodo preparado.

Solo en un año lograron bajar el porcentaje del 43% a un 20%, con lo que consiguieron saber que esa era la causa de esa enfermedad.

Lo único es que al terminar la investigación, en vez de poner en práctica lo conseguido, se dejó de hacer, con lo cual todo volvió a ser como antes. A raíz de lo conseguido, el matrimonio recibió una beca en endocrinología.

Gracias a esto viajaron a la universidad de Leyden en Holanda con uno de los investigadores de la hormonas y sus efectos biológicos.

Gabriela fue jefa de laboratorio, y allí los dos se interesaron por la hormona tiroidea y como afectaba al cerebro. Quisieron que se quedaran en Holanda, ya que eran muy buenos en lo suyo, o que se fuesen a Estados Unidos, pero ellos prefirieron volver a España.

Como sabían que este era uno de los países que mas carecían de yodo a causa de la erosión de su suelo decidieron venir aquí. Intentaron convencer a la autoridades de la carencia que había con pruebas, así en 1957 el CSIC les contrató en el Centro de Investigaciones Geológicas de Madrid.

Fundaron la Sección de estudios tiroideos en el instituto del Gregorio Marañón y formaron parte de la Universidad Autónoma, donde comenzaron un estudio del hipotiroidismo congénito en niños recién nacidos.

El Miércoles, 13 de julio de 1983 apareció este articulo en prensa:

Próxima campaña sanitaria contra el bocio endémico, que se iniciará tras la comercialización de sal común yodada

En los últimos tiempos estaba muy orgullosa de haber animado al Papa Francisco de que perdiese peso. Le había escrito una carta diciéndole que le preocupaba su salud y que debía perder unos kilitos,  a lo cual el para le contestó que sí, que lo intentaría. Aunque no parece haberle hecho mucho caso…

En septiembre de 2015, una treintena de científicos españoles y extranjeros publicó una carta – entre ellos Gabriela – en la que expresaban “su profunda preocupación” por los “importantes recortes” que ha sufrido la ciencia en España y en la que pedían al Gobierno “una financiación estable” para la continuidad del sector.

Gabriela falleció el pasado 4 de diciembre en Madrid a los 87 años. A pesar de que su nombre no era muy conocido, era una de las investigadoras más importantes a nivel mundial y fue precursora de la endocrinología moderna.

Yodo y embarazo. Gabriela Morreale de Escobar. PDF

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Para saber mas

Muere Gabriela Morreale inventora de la prueba del talón

Rosa de los Vientos. audios.

Yodo y embarazo. Gabriela Morreale

 

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