Sin Aniversario de boda por la covid19

Sin Aniversario de boda por la covid19

Este es nuestro 30 aniversario de boda. Una fecha muy importante para nosotros. Después de tres décadas casados mas cuatro de novios, tenemos dos hijos maravillosos y disfrutábamos de “una larga vida juntos”.

No somos muy mayores porque nos casamos muy jóvenes, 21 y 24 años. Podéis echar cuentas.

Pero no tendremos ese aniversario que soñábamos. No porque nos hayamos separado, no, al menos no por nuestra elección.

Teníamos muchas ilusiones. Nuestros hijos eran ya mayores, con veintitantos años, y al tener más tiempo para nosotros, queríamos viajar para conocer lugares y juntarnos con amigos.

Siempre estábamos juntos. Desde que nos conocimos hemos pasado todo el tiempo que teníamos compartiéndolo. Pueden preguntar a todos nuestros amigos y familiares.

La mayoría del tiempo no podíamos hacer planes de salir, porque mi trabajo no permitía librar nada mas que un fin de semana al mes. Cada semana libraba en días correlativos. Sin embargo mi marido casi siempre tenía los fines de semana libres.

Podía haber ido solo con los amigos, pero quería compartir las salidas conmigo. No quería salir si yo no iba con él. Yo tampoco.

Siempre estaba pendiente de mi. Por si me encontraba bien, si ya había llegado a casa del trabajo, de mi salud, de recogerme o llevarme. Me escuchaba siempre… aunque a veces se desconectaba, porque yo hablo bastante.

A ver, todo no es tan idílico, de vez en cuando discutíamos, claro está. Esto es muy normal cuando pasas tanto tiempo juntos. Pero siempre nos reconciliábamos en nada y menos.

Pero llegó esta pandemia. Como a muchas personas le afectó un ERTE. Yo sin embargo como era esencial en mi trabajo, tenía que salir a trabajar.

Pero poco le duró el ERTE, a los dos días le dió fiebre, unos 38 grados. Había muy poca información sobre la Covid19. Sabíamos de tres síntomas:

Fiebre, tos y disnea

Nosotros oíamos que si solo tenías fiebre te tomaras paracetamol, o Ibuprofeno. Pasaron pocos días y empezó a faltarle el aire.

Llamó al Centro de Salud y le dijeron que se acercara para hacerle una radiografía. Le dieron la peor noticia. Tenía neumonía bilateral.

Le indicaron que tenía que ir al hospital. No le llevaron en ambulancia, no, tuvo que bajar a casa a por el coche y se fue conduciendo.

Solo se despidió de mi hija, ya que yo estaba cuidando a algunos de aquellos abuelos de las residencias, que tan mal lo estaban pasando.

Allí, cuidando de que tuviesen su comida a tiempo y sus habitaciones limpias, además de darles un poco de compañía y conversación.

Los pobres no entendían porqué no podían juntarse con otros abuelos, o recibir visitas, pero era por su bien.

Recibí un whatsaap de mi marido en el que me decía:

“Estoy en el hospital. Me han diagnosticado una neumonía bilateral. Creen que es Covid19”.

“No te preocupes, seguramente volveré pronto”

Yo me sentí muy mal. No podía ir con él, acompañarle. No dejaban estar con los enfermos, ni siquiera acompañarles en urgencias.

Cualquiera podía pensar, bueno no pasa nada, en el Centro hospitalario le cuidarán bien. Ahora con los antibióticos que hay y los adelantos…es joven.

Pero al llegar al Hospital Severo Ochoa… si, en el hospital que mas casos hubo de contagiados, no había camas, ni UCIS para él. Solo estaban libres las sillas de la sala de espera de urgencias.

Allí pasó dos días con sus noches sentado. Esperando, con una bombona de oxígeno, sin dormir. La única forma de estar en contacto con nosotros era por whatsaap.

Le hicieron una PCR al ingresarle y comprobaron que era positivo en Covid19.

Decían que los que podían estar graves o fallecer eran personas de la tercera edad. Mi marido, según eso no tendría que estar pasando por eso, porque tenía 51 años.

A los dos días consiguió una cama. Por fin… pensamos. Pero nos comunicaron que no había UCIS libres. Os lo podéis imaginar, era a últimos de marzo, cuando la curva de la pandemia estaba en lo mas alto.

Como era normal, no se podían recibir visitas, ya que es una enfermedad contagiosa. Hablábamos con los médicos una vez al día por teléfono.

Para mas inri no había buena cobertura en los móviles y se cortaba la comunicación. Decían que era porque había mucha gente teletrabajando, usando Internet, etc.

Nos explicaban que estaban buscando UCIS fuera de Madrid, ya que aquí no había. Pero en otras comunidades no les agradaba recibir enfermos de la Covid19.

También acondicionaron Pabellones de Ifema, pero no recibían aún enfermos graves, solo leves que no necesitaban respiradores.

Tardaron muchísimo en acondicionar Ifema para los enfermos del Covid. Mi marido cuando le ingresaron dijo que él podía trasladarse allí mejor, pero le dijeron que:

  • No podía ir por su cuenta,
  • Y no tenían UCIS ni respiradores aún disponibles para los enfermos.

No había respiradores por ningún lado. Por no haber no había mascarillas, ni EPIS suficientes para los sanitarios en ningún sitio de Madrid.

Mi marido pedía ayuda por whatsaap, no podía hablar, se quedó afónico y no podía escuchar por el ruido del oxígeno.

Estaba agotado, intentaba respirar, pero solo podía hacerlo minimamente, aún haciendo mucho esfuerzo por su parte.

No podíamos ir a verlo y consolarlo. Solo un par de veces hizo videollamadas de whatsaap pero sin poder articular palabra.

Nos escribía por whatsaap y nos decía que por favor pidiésemos donde correspondiese una plaza para él en la UCI.

Nos lo pedía a nosotros, pero también a los amigos, compañeros y demás familiares. Pero muy poco podíamos hacer.

Compartíamos su petición por las redes sociales, a ver si teníamos un poco de suerte y le podía ayudar alguien. Lo pedíamos a los médicos.

No podía aguantar mas. Estaba muy cansado. Decía que pensaba que no iba a salir de esto.

Preguntaba que habían dicho los médicos, si creían que iba a mejorar o que no tenía solución.

Nosotros no sabíamos que contestarle. Sabíamos muy poco al igual que los médicos. Está enfermedad era desconocida para ellos.

Al final consiguió una plaza. Pasaron desde que llegó 5 días con sus noches, porque estaba saturado el hospital. Se lo llevaron de pronto y sin poder nosotros, de ningún modo, darle ánimos para que luchara por su vida.

Él siempre necesitaba de mi apoyo y mis ánimos para sus cosas y ahora mucho mas. Yo le tranquilizaba siempre y ahora no podía hacerlo, estar junto a él.

Nos avisaron, por teléfono, dijeron que lo habían llevado a intubar. La gente se cree que es otra cosa. Nosotros tampoco lo sabíamos muy bien.

Primero sedan al paciente, después introducen el tubo hasta la tráquea, y una máquina de oxigenación mecánica hace todo el trabajo de la respiración.

Les ponen antibióticos y antiinflamatorios entre otros medicamentos. Les hacen análisis, los cambian de posición, bueno mil cosas.

Seguían informando por teléfono, con los consiguientes problemas con las llamadas que había, debido según nuestra compañía de teléfonos a una antena averiada. Lo que faltaba.

Estábamos en tensión todo el tiempo hasta que recibíamos la llamada del día explicándonos la evolución de la enfermedad. Esto podía ser lo mismo a las 10 de la mañana, que a las tres de la tarde, que era el cambio de turno.

Sigue estable, decían:

Hoy está un poco mejor, y hemos reducido la sedación, para ver si podía respirar por si mismo.

Pero no podía y se ponía nervioso, así que le volvían a subir la sedación.

Hasta que habiendo pasado seis días desde la intubación y el coma inducido, nos dijeron de pronto que había empeorado y no había solución, que nos dejaba.

Todavía no encontramos explicación. Como puede ser que de un momento a otro sucediera esto?. No estábamos preparados para oír esta sentencia.

Pensábamos que ya no podían ir peor las cosas, pero sí que era posible. Ya no podíamos mas. Llorábamos, pero no podíamos abrazarnos, estábamos separadas mi hija y yo durante esos días en habitaciones diferentes.

Como no hacían pruebas, no sabíamos si teníamos la enfermedad una o las dos.

Mi hijo que estaba fuera, no le dejábamos que volviese a casa. No podíamos permitir que también él se contagiase.

Nuestras esperanzas se fueron al traste en un momento. No podíamos ir a despedirnos. Yo estaba con la enfermedad, se suponía, porque tenía síntomas. Así pues, en mi casa estábamos en cuarentena.

Uno de sus hermanos fue rápidamente, pero al llegar al hospital le dieron la peor noticia. Había fallecido.

No pudimos verle, despedirnos, acompañarle en sus últimos momentos. Nada de nada.

Treinta y cuatro años juntos y al final no pudimos despedirnos, ayudarle, acompañarle…

…pero los problemas continuaron. Tuvimos que llamar a la aseguradora, que menos mal que fuimos previsores.

No se podía hacer nada presencialmente. Tuve que hacer todo el papeleo por Internet. En cualquier otro momento tendríamos que acudir a un tanatorio, velarle, recibir de los familiares y amigos las condolencias, etc. No se podía hacer.

Tengo que dar las gracias a nuestros familiares, amigos, compañeros y dirección de nuestras empresas por todo el acompañamiento que tuvimos por teléfono.

Aunque no lo crean, me sentí muy arropada por todos. Tanto es así, que con las llamadas que fueron muy continuadas, a veces hasta por dos teléfonos o tres a la vez, y el tener que solucionar todo por teléfono e Internet, me ocupaba todo el tiempo.

Claro lo peor venía por la noche, que no podía y aún me cuesta mucho conciliar el sueño. Y lo peor es que seguimos padeciendo esta pandemia todavía, que os voy a contar.

Lo llevaron al tanatorio de Parla porque aquí no había sitio. Hubo que decidir, porque era una incineración, llevarle fuera de Madrid, porque aquí no había fecha para ello.

Todo muy difícil de decidir y pensar en esos momentos, porque yo también estaba enferma, muy cansada y también enfadada por la situación en la que nos encontrábamos.

Al final lo llevaron a Vitoria-Gasteit, al Norte de España. No sabíamos exactamente cuando traerían sus cenizas a Madrid. Lo pasamos muy mal por la incertidumbre.

Después de esperar bastantes días, nos avisaron que ya habían llegado. Primeramente nos dijeron que no podríamos ir a recogerlas, pero al final conseguimos traerlas a casa.

Fue muy doloroso ver, pensar y sentir que mi marido durante treinta años se había ido al hospital pensando que iban a ser unos días y ahora lo que tenía conmigo eran sus cenizas.

Queríamos inhumar sus cenizas en un columbario, pero por enésima vez, otro problema, no se podían enterrar cenizas.

Tuvimos que esperar hasta últimos de mayo para poder hacerlo. Sufrir, sufrir, sufrir.

Fue muy doloroso el tener que dejar las cenizas allí en el cementerio. Era aceptar que había perdido a la persona que más quería.

Pero era necesario hacerlo así. Lo peor fue no haber visto su cuerpo. Es algo muy difícil de aceptar. No te lo puedes creer.

Juntos en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe, nos prometimos en la ceremonia de nuestra boda. Nada de eso. Con esta pandemia no se podía hacer.

Esto es muy duro de pasar. Nunca podíamos imaginar, ni en nuestras peores pesadillas, que estas cosas nos iban a suceder, y menos con la salud que tenía. Era fuerte, alto, sano, Joven aún (51 años).

Siempre nos reíamos cuando hablábamos de la muerte, (en pocas ocasiones) porque siempre decía:

“Yo nunca me voy a morir, no sabes que soy un ángel”

Y yo me reía y le respondía:

“Sí, te vas a quedar para simiente”

Esto no lo decía yo porque sí. Esto se lo contestaba mi abuela a mi abuelo cuando decía que nunca se iba a morir, en broma. Claro que él vivió hasta los 90 años.

Feliz Aniversario Juan!!.

Se que estás a mi lado, cuidándome como siempre.

Todos te echamos de menos, tu familia, tus amigos…

Tus amigos que son muchos, porque tú siempre estabas ahí para ellos, te echan mucho de menos. Tu eras el alma de la fiesta siempre. “La alegría de la huerta”.

Y tu familia te echa mucho de menos. Eras el que siempre estabas ahí cuando se necesitaba. Nos traías la alegría con tu energía imparable.

Preparabas las barbacoas, disfrutabas con la familia reunida…pero sobre todo te gustaba estar conmigo, y como no, con tus hijos disfrutando de todas las cosas que nos ofrecía la vida.

Como decían en Gladiator.

“Te quiero y nos volveremos a ver…pero aún no”.

En tu epitafio pusimos esta frase:

“Quererte fue fácil, olvidarte es imposible”.

Ya ves, hoy el protagonista eres tu de un artículo mio. Gracias por animarme siempre a hacer lo que mas me gusta: Escribir y hablar de la historia.

Al poco tiempo de fallecer, estaba en un duermevela en mi habitación, que había sido de los dos, cuando sentí a Juan a mi lado.

Era ya casi de día y yo sentía que podía abrir los ojos cuando quisiera, pero quise saber que más sucedería.

Mi marido se puso a mi lado como digo y me pasó un brazo por encima del hombro y me apretó hacia él.

Sentí un cariño muy grande y una paz que no había tenido en todos esos días de sufrimiento por su pérdida.

En ese momento comprendí que él estaría conmigo en todo momento, protegiéndonos a mis hijos y a mi. Que velaría por nosotros como había hecho siempre.

Entonces recordé que cuando perdí a mi padre también me sucedió algo parecido, ya que lo perdí también de pronto. Falleció en el campo cuando volvía a casa debido a un fallo cardiaco.

Mi padre también me abrazó. Fue como vemos en la misma situación, cuando estaba a punto de amanecer.

Está vez llegó y vino hacia mí y me dió un abrazo muy apretado, como dándome fuerzas y cariño. Con esto también hizo que me sintiera en paz y más tranquila.

Hace pocos días, – ya hace más de un año que falleció Juan, mi marido – cuando era casi de día volví a tener un nuevo contacto con Juan.

Sentí como me acariciaba mi antebrazo derecho con mucho cariño. Abrí los ojos y seguía sintiendo su caricia. La piel del brazo seguía sintiendo esa sensación de cuando te rozan con la mano.

Fue una sensación muy gratificante a la vez que me sentí sorprendida por ello. Fue maravilloso y con ello volví a sentirme más fuerte, ya que en estos momentos echo de menos a mi hija porque se ha emancipado.

Yo comprendo que ella debe de comenzar una nueva vida como es normal, pero cuesta un poco más en esta situación.

Tengo que darle las gracias a ella por haber estado haciéndome compañía en los momentos más difíciles y haberse esperado para comenzar a vivir con su pareja hasta verme en una situación mejor.

No me puedo quejar porque aún tengo a mi hijo conmigo, pero como es ley de vida también se tendrá que emancipar y vivir su vida al igual que su padre y yo.

Con esto que comparto con vosotros, me gustaría dar ánimos a todos los que hayáis tenido la pérdida de una persona querida.

Siento que los que han fallecido nos siguen cuidando en todo momento.

De todos modos los echo muchísimo de menos…

PD. quiero añadir que por favor os cuidéis, ya que si lo hacéis, cuidaréis al mismo tiempo de los demás. De ese modo no tendremos que volver a pasar por lo que hemos pasado.


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4 comentarios en “Sin Aniversario de boda por la covid19

    1. Muchas gracias por tus ánimos. Ya hace unos meses que pasó, pero como el problema del Covid no se arregla no podemos tampoco continuar poco a poco con nuestra vida. En estos momentos estamos en subida de casos de nuevo. Cuidaros mucho.

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